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Medicina general

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Afecciones bucales

Al igual que la piel protege al cuerpo del ambiente exterior, la mucosa oral recubre toda la cavidad bucal protegiéndola del daño mecánico, de gérmenes y de sustancias tóxicas. Además, controla y regula el intercambio de fluidos y nutrientes con el entorno exterior, permite saborear la comida y la bebida, y produce el mucus que lubrica la boca y la saliva (a través de las glándulas salivares). Existen situaciones en que estas funciones se ven comprometidas. Por ejemplo, cuando aparece un afta o cuando existe una importante sequedad bucal. 

Las aftas

Un afta o úlcera bucal, llamada comúnmente “llaga”, es una interrupción de la continuidad física de esta mucosa oral, es decir, una pérdida de tejido (herida). Pueden llegar a ser muy dolorosas y muchas veces dificultan o imposibilitan hablar o comer.

 

Prácticamente todo el mundo ha padecido o padecerá un afta, y aproximadamente, el 20 % de los afectados sufrirá aftas recurrentes, es decir, aftas que van reapareciendo más o menos regularmente a lo largo del tiempo. Son más comunes en pre-adolescentes, adolescentes y adultos jóvenes, y su incidencia tiende a disminuir con el paso de los años.

La sequedad bucal

La sequedad bucal, boca seca o “Xerostomía” es la sensación subjetiva por la cual el paciente siente sequedad bucal con o sin una disminución en la secreción salival normal. Al tener la boca seca existe dificultad para hablar, masticar y tragar los alimentos sólidos, es necesario beber agua durante las comidas con mucha frecuencia, e incluso puede haber una disminución del sentido del gusto.

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