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Pediatría

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Aftas y úlceras bucales

Al igual que la piel protege al cuerpo del ambiente exterior, la mucosa oral recubre toda la cavidad bucal protegiéndola del daño mecánico, de gérmenes y de sustancias tóxicas. Además, controla y regula el intercambio de fluidos y nutrientes con el entorno exterior, permite saborear la comida y la bebida, y produce el mucus que lubrica la boca y la saliva (a través de las glándulas salivares). Estas funciones están comprometidas cuando aparece un afta o úlcera bucal (llamada comúnmente “llaga”). 

Aftas en la edad infantil

Es habitual encontrar este tipo de lesiones en algún momento de la vida de los niños, debido posiblemente a que su sistema inmunitario es aún inmaduro y a que suelen chupar todo tipo de objetos, sus propias manos o sus pies. Pueden aparecer en toda la boca, incluso en la lengua y las encías. Son muy dolorosas y producen grandes molestias para masticar y tragar los alimentos.

 

Pueden ser originadas por distintas causas. Las hay de tipo infeccioso como la enfermedad "mano-pie-boca", la gingivoestomatitis herpética primaria (primoinfección del virus del herpes simple 1 o herpes labial), e incluso la varicela, o bien de tipo no infeccioso como las producidas por la estomatitis aftosa recurrente, por usar tetinas muy duras, las que aparecen en la primera dentición, las que ocurren por déficit nutricional o intolerancias alimentarias (por ejemplo, enfermedad celiaca), o en los  periodos de inmunodepresión, etc.

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