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Dermatología

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Hiperpigmentación

En la coloración de la piel influyen factores tanto internos (genética, hormonas, etc.) como externos (radiación solar, tatuajes, alimentación, fármacos, etc.). En la epidermis, más concretamente en la capa basal, existen unas células con forma de estrella (melanocitos) que producen un pigmento llamado melanina. Mayoritariamente es esta melanina la que “colorea” la piel y el cabello. Las diferencias en cuanto a cantidad y ubicación de la melanina en las diferentes capas de la epidermis son las que nos explican los diversos fototipos de piel.

Manchas oscuras en la piel

Con frecuencia, esta producción de melanina no es homogénea y se distribuye o se sintetiza de forma anormal. Esta alteración puede originar una acumulación de pigmento en determinadas zonas, las llamadas manchas de la piel. Por ejemplo, la exposición solar estimula la aparición de léntigos solares y de pecas o efélides, y un desequilibrio hormonal como ocurre durante el embarazo o con el uso de anovulatorios, puede favorecer la aparición del melasma o cloasma. El melasma (o cloasma gravídico) es una pigmentación de color marrón localizada en la cara (frente, labios, mejillas) con bordes mal definidos, mucho más frecuente en mujeres que a veces aparece sin relación con el embarazo ni tratamientos anticonceptivos.  

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