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Saltratos DB, la gama específica para el pie diabético

Saltratos DB, la gama específica para el pie diabético

 

El 13,8% de los españoles mayores de 18 años padece diabetes tipo 2, según datos de la Sociedad Europea de Diabetes. Una de las complicaciones más habituales de esta enfermedad es el pie diabético. Este se produce como consecuencia del déficit de conducción del nervio periférico (neuropatía) y del estrechamiento de los vasos sanguíneos periféricos (vasculopatía). La disminución de sensibilidad en las extremidades predispone a los afectados a sufrir lesiones e infecciones y la mala circulación de la sangre dificulta su curación, con un alto riesgo de llegar a situaciones irreversibles.

 

Para evitar complicaciones graves, que en algunos casos puede llevar a la amputación total o parcial del pie, es necesario prestar un cuidado regular y específico al pie diabético, atendiendo a síntomas como sequedad extrema, pérdida de sensibilidad o empeoramiento de la circulación, entre otros.

 

 

Prevenir y tratar, la mejor forma de afrontar el problema

 

Más allá de los cambios estructurales que puedan producirse en los nervios y en el sistema circulatorio del pie diabético, existen una serie de factores externos que inciden en el problema, y a los que hay que considerar. Un calzado inadecuado que produzca pequeños traumatismos, por ejemplo, o una herida mal tratada pueden acabar derivando en una úlcera.

 

En este sentido, son fundamentales la concienciación del propio afectado de las medidas de higiene y cuidados diarios que debe prestar a sus pies, así como las revisiones periódicas del podólogo, que es quien debe evaluar el nivel de riesgo, sobre todo en aquellas zonas del pie con mayor prominencia o que soportan más presión, como el dorso de los dedos, el talón o la zona plantar. La constancia es otro factor fundamental, ya que después de superar una primera úlcera, en un 50% de los casos esta puede volver a aparecer en el plazo de 2 años.

 

 

 Saltratos DB, una solución eficaz

 

Saltratos, la gama de Laboratorios Viñas especialista en el cuidado de los pies desde 1921, cuenta con una gama específica para tratar el pie diabético, Saltratos DB:

 

- Saltratos DB crema, una crema médica de pies esterilizada, de fácil extensibilidad y absorción, que ayuda a prevenir la formación de grietas, el prurito y la sequedad, disminuyendo los riesgos de posibles infecciones. Gracias a su formulación regenera, protege e hidrata. Entre sus componentes se encuentran:

 

  • Ácido hialurónico (sal sódica). Ayuda a preservar la elasticidad y la suavidad de la piel. Reparador, hidratante y cicatrizante.
  • Harpagofito. Utilizado por vía tópica como renovador epitelial, actúa regenerando intensamente la piel con sequedad y previniendo posibles complicaciones. A la vez, contribuye a eliminar las rugosidades y a prevenir la formación de grietas, disminuyendo los riesgos de posibles infecciones.
  • Aceite de jojoba. Un componente de textura no grasa ideal para masajes, además de un excelente protector de la piel.
  • Aceites de caléndula y manzanilla. Contribuyen a tonificar y reconfortar los pies, cuidando y suavizando la piel.

 

- Saltratos DB MED spray, un spray en polvo indicado para el tratamiento de rozaduras, heridas o úlceras del pie diabético. Consigue una gran eficacia y rápida curación gracias a su acción cicatrizante, desinfectante, antimicrobiana y barrera. Su formato permite una aplicación fácil y sencilla. En su formulación destacan:

 

  • El complejo CSX Powder, compuesto por dióxido de silicio con iones de plata en combinación con clorhexidina, que asegura una erradicación de la infección en la totalidad de los pacientes.
  • Sal sódica de ácido hialurónico, con un alto poder cicatrizante y regenerador.
  • Una combinación de caolín y sal sódica de ácido hialurónico, que ejerce una función protectora y barrera.

  

 

DECÁLOGO PARA LOS CUIDADOS DEL PIE DIABÉTICO

 

La Fundación para la Diabetes recomienda una serie de cuidados cotidianos para aquellas personas con riesgo de sufrir pie diabético:

 

1.- Inspeccionar los pies a diario. Vigilar la presencia de rozaduras, hinchazones, cortes, sequedad, ampollas, callos o juanetes.

2.- Revisar las uñas. Un color oscuro o el aspecto grueso o laminado pueden ser signos de infección.

3.- Estar atento a los cambios de temperatura y color de la piel. Un pie frío o pálido puede ser síntoma de mala circulación. Si la piel se muestra rojiza, puede ser indicativo de una infección.

4.- Lavar los pies a diario no más de 10 minutos. Hay que usar agua templada y secar muy bien entre los dedos, aplicando presión pero sin frotar.

5.- Evitar cortar las uñas. Si se cortan demasiado pueden crecer mal. Es mejor limar en horizontal con una lima de cartón, como mínimo una vez por semana.

6.- No utilizar cuchillas, callicidas ni productos irritantes. Si aparecen callos o durezas hay que acudir a un podólogo.

7.- Aplicar crema hidratante, pero nunca entre los dedos. Mantener la piel hidratada, sobre todo en pies secos y agrietados, ayuda a prevenir heridas.

8.- Usar calcetines y calzado adecuados. Hay que evitar calcetines de tejidos sintéticos, con costuras y que aprieten. El calzado debe ser cómodo y no oprimir los dedos.

9.- No caminar descalzo. Ni en la playa ni por casa.

10.- Evitar temperaturas extremas. Es aconsejable no poner en contacto con los pies mantas eléctricas, bolsas de agua caliente o hielo. Nunca hay que secar los pies con un secador de pelo.

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