Las verrugas y los moluscos contagiosos son lesiones cutáneas que pueden parecer similares a simple vista.
En ese sentido, es habitual que las personas piensen que los bultitos en la piel que tienen son verrugas cuando en realidad son moluscos (o viceversa).
Sin embargo, se trata de dos afecciones cutáneas distintas con causas, características y evolución particulares.
Saber diferenciar las verrugas y los moluscos es fundamental porque el tratamiento puede variar en función del diagnóstico.
Además, una identificación correcta ayuda a evitar su propagación a otras partes del cuerpo y reduce el riesgo de contagio a otras personas.
Las verrugas son pequeños bultos en la piel que aparecen a causa de diferentes subtipos del virus del papiloma humano (VPH).
En función del virus que las cause, existen diferentes tipos de verrugas.
Las verrugas comunes se presentan como lesiones carnosas, redondas u ovaladas y ásperas al tacto. Tienden a tener también puntos negros en su interior.
Estas suelen aparecer en las manos, los dedos, las rodillas y la cara.
Las verrugas filiformes tienen un aspecto alargado y angosto.
Este tipo de verruga tiende a localizarse en los párpados o los labios. También suelen ser el tipo de verrugas en el cuello más frecuente.
Las verrugas planas son lesiones pequeñas, poco sobreelevadas.
Suelen presentarse de forma múltiple en la cara, el dorso de las manos y a lo largo de las marcas de rascado.
Las verrugas en los pies son lesiones planas, como consecuencia de la presión.
En este caso, las lesiones pueden ser dolorosas y molestar al caminar o estar de pie.
Tienden a aparecer en grupo, adquiriendo un aspecto de 'mosaico'. De ahí que también reciban el nombre de verrugas en mosaico.
A veces pueden confundirse con callos en los pies o presentarse debajo de estos.
Las verrugas en las uñas o periungueales son aquellas que aparecen alrededor o debajo de las uñas.
Pueden causar fisuras en la piel, dolor e incluso modificar la forma o el crecimiento de la uña.
Este tipo de verrugas se conocen con el nombre de condilomas acuminados y son una enfermedad de transmisión sexual.
Los condilomas pueden aparecer en la región púbica, genital (verrugas en el pene o la vulva), perianal o intragenital.
Se caracterizan por pequeños bultos del color de la piel u otro color que pueden picar o causar malestar. A veces adquieren una forma similar a la de una coliflor.
Los moluscos contagiosos son pequeños bultos en la piel que aparecen a causa de una variante de la familia de los poxvirus.
Estos bultitos se presentan como elevaciones de la piel redondas, lisas, del color de la piel o blanquecinas y de menos de 5mm de diámetro.
Suelen tener, además, una pequeña hendidura en el centro, similar a un ombligo diminuto.
Por lo general, aparecen en la cara, el tronco y las extremidades en los niños.
En los adultos, en cambio, suelen localizarse en los genitales, en la parte inferior del abdomen y la parte interna de los muslos, si la infección es de transmisión sexual.
A pesar de ser afecciones cutáneas diferentes, es cierto que los moluscos y las verrugas comparten algunas características.
1. Aparecen por una infección vírica
Tanto las verrugas como los moluscos aparecen por causa de un virus.
2. Son lesiones benignas
Los moluscos y las verrugas son lesiones benignas. No suponen un riesgo para la salud.
En ese sentido, es importante recordar que los condilomas acuminados (verrugas genitales) están causados por subtipos del Virus del Papiloma Humano de 'bajo riesgo'. Es decir, no son cancerosos.
Por el contrario, los subtipos de VPH asociados a un 'alto riesgo' de cáncer no suelen presentar síntomas ni verrugas visibles.
Lo que debe tenerse en cuenta es que ciertos tipos de cáncer de piel o lesiones precancerosas pueden adquirir un aspecto similar al de las verrugas. De ahí la importancia de un buen diagnóstico.
3. Se contagian por el contacto piel con piel u objetos contaminados
En ambos casos, los virus se transmiten por contacto directo piel con piel o indirecto a través de objetos o superficies contaminados.
El virus ingresa al organismo a través de pequeñas heridas, abrasiones o cortes y, en consecuencia, aparecen las lesiones.
De ahí que afecciones como las dermatitis en bebés y niños pequeños y la dermatitis atópica en adulto sean factores de riesgo.
Tanto las verrugas como los moluscos pueden contagiarse también a través de las relaciones sexuales.
4. Pueden desaparecer por sí solos
En muchos casos, las verrugas y los moluscos pueden desaparecer sin necesidad de tratamiento.
5. Se previenen con las mismas medidas
Para prevenir las verrugas y los moluscos, es importante hidratar la piel para que la barrera cutánea se mantenga sana.
También se debe evitar el contacto directo con las lesiones y no compartir ropa, toalla o juguetes, flotadores, manguitos y otros accesorios acuáticos
De hecho, utilizar únicamente el propio material de natación es una de las mejores formas de prevenir las infecciones en la piscina.
Las verrugas y los moluscos tienen características comunes, pero cada afección tiene unas particularidades que permiten distinguirlas.
Más allá de ciertos aspectos en común, son muchas las diferencias entre moluscos y verrugas.
Las verrugas están causadas por el Virus del Papiloma Humano (VPH), mientras que los moluscos aparecer por una infección por poxvirus.
Las verrugas suelen ser rugosas, ásperas y con una superficie irregular. Pueden tener pequeños puntos negros, que son vasos sanguíneos coagulados.
Los moluscos son lisos, redondeados, con forma de cúpula y suelen tener una pequeña hendidura central.
Las verrugas pueden ser del color de la piel, blancas, marrones o grisáceas.
Por su parte, los moluscos son generalmente del color de la piel, blancos o rosados, con un aspecto brillante o perlado.
Las verrugas pueden medir desde pocos milímetros hasta más de 1cm, mientras que los moluscos suelen ser de un tamaño de entre 2 y 5mm.
Las verrugas pueden aparecer de forma aislada o en grupos reducidos.
En el caso de los moluscos, es frecuente que aparezcan varias lesiones agrupadas.
De hecho, a la mayoría de las personas les salen entre 1 y 20 protuberancias, aunque pueden ser muchas más.
Ambas afecciones pueden aparecer en cualquier parte del cuerpo.
No obstante, los moluscos raramente aparecen en las palmas de las manos o los pies, mientras que manos y pies son la localización más frecuente de las verrugas.
Las verrugas son lesiones sólidas, sin contenido visible.
Los moluscos, en cambio, contienen un líquido con una alta concentración del virus.
Tanto verrugas como moluscos no suelen provocar muchos síntomas.
No obstante, ciertas verrugas pueden ser dolorosas o causar sensibilidad o incomodidad.
Por su parte, los moluscos pueden irritarse y picar.
Ambas afecciones son una de las infecciones en la piel más frecuentes en niños, aunque puedan aparecer también en adultos.
Sin embargo, el molusco contagioso en niños y adolescentes es mucho más habitual, sobre todo entre el primer año de vida hasta los 10 años.
Tanto las verrugas como los moluscos se contagian por el contacto piel con piel o con superficies u objetos contaminados.
No obstante, el contagio de las verrugas directamente a través de otra persona o indirectamente a través de los objetos es muy escaso.
De hecho, las personas con verrugas pueden hacer sus actividades diarias con total normalidad.
Los moluscos, en cambio, son muy contagiosos, tal como indica su nombre.
Esto implica que pueden transmitirse muy fácilmente a otra persona o propagarse a otras zonas del propio cuerpo.
Por eso, es clave lavarse las manos con agua y jabón con frecuencia.
Asimismo, se deben cubrir las lesiones con un vendaje antes de nadar para prevenir los moluscos en la piel por la piscina y evitar el contagio.
También se deben utilizar vendajes si se participa en actividades en las que se compartan materiales o equipamiento o haya contacto físico. Por ejemplo, en la gimnasia o deportes de lucha.
Otra medida preventiva es evitar compartir toallas y otros objetos que hayan estado en contacto con la zona donde hay lesiones.
Finalmente, hay que evitar tocar, rascar y frotar los moluscos.
Las verrugas en los niños suelen desaparecer sin tratamiento en unos meses o años.
En los adultos, en cambio, las verrugas no tienden a eliminarse si no es con tratamiento.
Por lo que respecta a los moluscos, cada lesión suele desaparecer en unos 2 a 3 meses.
Sin embargo, en general aparecen nuevos crecimientos mientras los anteriores desaparecen.
Así pues, el molusco contagioso suele tardar entre 6 y 18 meses en desaparecer por completo. No obstante, el proceso puede prolongarse durante años.
Aunque ambas lesiones puedan desaparecer por sí mismas, generalmente se opta por un tratamiento.
Sobre todo, si causan molestias, son muy numerosas o implican una incomodidad estética.
Además, con el tratamiento se previene que puedan extenderse a otras partes de la piel o se contagie a otras personas.
Tanto para las verrugas como los moluscos, uno de los primeros tratamientos de elección es la aplicación de productos de acción queratolítica.
Es decir, activos que ayudan a eliminar la capa engrosada de piel que cubre la lesión para que el cuerpo pueda eliminar el virus que contiene.
En el caso de las verrugas, suele utilizarse ácido salicílico en altas concentraciones, ya sea con la aplicación de un líquido o de unos parches cutáneos.
En cambio, en cuanto al tratamiento del molusco contagioso, el activo de elección suele ser el hidróxido de potasio al 10%.
Otras opciones de tratamiento son la crioterapia (la congelación de las lesiones) o su extirpación.
Lo recomendable es que, ante una nueva lesión en la piel, se consulte con el médico.
No obstante, es imprescindible hacerlo siempre que las verrugas o los moluscos sean molestos, numerosos, interfieran en las actividades diarias o presenten otros síntomas.
Por ejemplo, dolor, sangrado, ardor o picor.
También, si las lesiones se presentan en áreas como la cara o los genitales.
Otro motivo de consulta con el médico es si se ha iniciado un tratamiento, pero las protuberancias persisten, se diseminan o regresan.
Por su parte, las personas con el sistema inmunitario debilitado deben acudir sin falta al médico ante la aparición de lesiones en la piel.
Finalmente, cabe recordar que algunos ‘bultos’ pueden parecer verrugas o moluscos sin serlo.
De ahí que, ante la duda, siempre se deba consultar.
En el caso de los niños, se debe comunicar con el pediatra la sospecha de moluscos, ya que estos pueden propagarse muy fácilmente.
En conclusión, aunque las verrugas y los moluscos puedan parecerse entre sí, son afecciones distintas.
Su apariencia, localización y evolución pueden ayudar a diferenciarlos. No obstante, el diagnóstico debe realizarlo un médico.
En función del tipo de lesión, se podrá elegir el tratamiento más adecuado y se reducirá el riesgo de propagación y complicaciones.
Paralelamente, hay que mantener una buena higiene y cuidado de la piel, evitar manipular los bultos y no compartir ropas u objetos.
En esta infografía se muestran las principales diferencias entre las verrugas y los moluscos contagiosos

Autor: Laboratorios Viñas, departamento de formación.
Redacción. Verrugas y molluscum [en línea]. Clínica Dermatológica Internacional. <https://www.clinicadermatologicainternacional.com/es/tratamiento/dermatologia/tratamiento-verrugas-molluscum/>
Redacción. Verrugas vs. Moluscos: ¿cuál es la diferencia? [en línea]. Uderm, 2026. <https://uderm.com/posts/warts-vs-molluscum-whats-the-difference/>
Redacción. Molusco contagioso y verrugas [en línea]. Asociación Americana de Médicos de Familia, 2003. <https://www.aafp.org/afp/2003/0315/p1233>
Barbeito, S.P. Verrugas: cuándo preocuparse [en línea]. Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia. <https://www.semg.es/index.php/component/k2/item/500-verrugas-cuando-preocuparse>
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