La importancia de la nutrición en la lactancia

22 julio 2020 | Salud de la mujer

La importancia de la nutrición en la lactancia

La nutrición en la lactancia es una cuestión que aún despierta muchas dudas entre las madres que amamantan. Sobre todo, por cómo puede afectar su dieta a la salud del bebé.

Antes que nada, cabe recordar que la lactancia materna es el mejor alimento para los recién nacidos y los lactantes. La leche humana, incluso cuando la mujer presenta una malnutrición, posee un excelente valor nutricional e inmunológico.

 De hecho, casi todas las madres, a no ser que se encuentren extremadamente desnutridas, son capaces de producir leche en la cantidad y la calidad adecuada para sus bebés.

En cuanto a la composición de la leche, las glándulas mamarias tienen una cierta autonomía metabólica que garantiza el aporte de nutrientes más óptimo según las necesidades cambiantes del niño.

 Sin embargo, hay que tener en cuenta que estos nutrientes los obtiene a través de dos vías: las reservas maternas y la alimentación en la lactancia

 La evidencia científica demuestra que, durante el embarazo y la lactancia, el organismo prioriza siempre las necesidades nutricionales del bebé. De este modo, la mayoría de nutrientes se siguen excretando en la leche en un nivel adecuado y estable, a expensas de los depósitos maternos.

No obstante, las reservas nutriciones de una mujer lactante pueden estar más o menos agotadas como resultado del embarazo y la pérdida de sangre durante el parto. Es entonces cuando la nutrición en la lactancia empieza a adquirir especial relevancia.  

 

La dieta de la madre influye en el contenido de grasa de la leche y la presencia de ciertas vitaminas, minerales y oligoelementos.

 

Paralelamente, se sabe que la dieta de la madre también puede interferir en la composición de la leche y, por lo tanto en el aporte de nutrientes al bebé. Sobre todo, en cuanto a su contenido en grasa y la presencia de ciertos micronutrientes.

Por el contrario, el contenido en proteínas e hidratos de carbono de la leche materna no varía mucho incluso si la madre ingiere poca cantidad de estos nutrientes.

Otro factor a tener en cuenta cuando se habla de nutrición en la lactancia es que las necesidades nutricionales y energéticas de la mujer se ven aumentadas durante esta etapa.

Todo ello hace que las madres que no obtienen las calorías y los nutrientes suficientes a través de su dieta puedan estar en riesgo de alguna deficiencia que pueda afectar a su bienestar y su salud en general.

 De este modo, conviene prestar especial atención a la alimentación durante la lactancia.

 

Alimentación de la madre en la lactancia materna

La alimentación en periodo de lactancia debería cumplir una serie de particularidades.

  • Calorías durante la lactancia. Amamantar exige unos requerimientos energéticos importantes. Se estima que la leche producida en los cuatro primeros meses de vida del bebé representa un cúmulo de energía aproximadamente equivalente al gasto energético total de la gestación.

Por esta razón, se aconseja que la dieta durante la lactancia aporte entre 2.300 y 2500 calorías al día para alimentar un hijo, y entre 2.600 y 3.000 calorías en caso de gemelos. Factores como la edad, el peso previo de la madre, el nivel de actividad y el metabolismo individual pueden incrementar o rebajar estas recomendaciones.

En caso de querer combinar lactancia y dieta para bajar de peso, esta debería aportar al menos 1.800 calorías diarias y combinarse con ejercicio físico. Hay que tener en cuenta que una ingesta inferior a 1.500 kcal/día puede afectar las reservas maternas, producir fatiga y disminuir el volumen de la leche.

  • Dieta saludable para la lactancia. La conciencia acerca de la importancia de cuidar la alimentación en el embarazo está cada vez más extendida. Sin embargo, la lactancia debería considerarse como una continuación de la nutrición intrauterina, por lo que conviene seguir cuidando la dieta de la madre y garantizar un estado óptimo de sus reservas nutricionales.

De hecho, las necesidades nutricionales de la madre durante la lactancia son considerablemente mayores que durante el embarazo. Como dato ilustrativo, señalar que entre los primeros cuatro y seis meses de vida del bebé, este dobla el peso alcanzado durante los nueve meses de gestación.

Los expertos consideran que una dieta saludable para la lactancia debería consistir en una alimentación equilibrada rica en alimentos altos en proteínas y grasas saludables, así como frutas, verduras y cereales integrales.

Una dieta variada durante la lactancia también parece tener efectos beneficiosos para el bebé a largo plazo. Esto se debe a que el sabor

y el olor de la leche cambia en función de los alimentos que consume la madre, lo que parece favorecer una mayor aceptación de los alimentos sólidos al empezar con la alimentación complementaria.

A pesar de llevar una dieta saludable para la lactancia, los requerimientos de algunos nutrientes pueden ser difíciles de alcanzar únicamente a través de la alimentación. 

Por este motivo, es habitual recomendar a las madres el consumo de suplementos vitamínicos para la lactancia que aseguren el aporte de estos nutrientes en las cantidades adecuadas durante esta etapa.

  • Cantidad de agua en la lactancia. Entre un 85 y un 95% de la composición de la leche materna es agua. De ahí que las madres que amamantan deban mantenerse correctamente hidratadas. También es habitual experimentar una mayor sensación de sed mientras se da el pecho. 

No obstante, está extendido el mito de que aumentar el consumo de agua ayuda a incrementar la producción de leche. Esta creencia no tiene base científica y diferentes estudios han demostrado que forzar la ingesta de líquidos por encima de la requerida por la sed no tiene ningún efecto beneficioso para la lactancia.

  • Alimentos prohibidos en la lactancia. La alimentación de la madre durante la lactancia materna no debería ser restrictiva ni se deberían eliminar grupos de alimentos de forma repentina sin asesoramiento profesional.

Solo en caso de observar de forma repetida que tras comer un alimento, el bebé muestra algún tipo de molestia (vómitos, diarreas, erupciones, malestar o rechazo de la dieta), puede ser necesario evitar ese alimento en concreto. Todo ello, consultándolo previamente con el pediatra.

Por lo que respecta a la cafeína, sí se debería limitar el consumo de café, té, chocolate y bebidas de cola durante la lactancia. Grandes dosis de cafeína (más de dos o tres tazas de café) pueden producir irritabilidad y falta de sueño en el bebé, aunque en algunos casos se pueden presentar síntomas con una menor cantidad.

Los únicos alimentos prohibidos en la lactancia serían entonces las especies de pescados con un alto contenido en mercurio como son el pez espada, el atún rojo, el tiburón y el lucio. La exposición a cantidades excesivas de mercurio a través de la leche materna puede suponer un riesgo para el sistema nervioso en formación de un bebé.

Aunque existe la creencia de que conviene evitar los alimentos que producen gases, se trata de un mito.

 

Nutrición en la lactancia: ácidos grasos, vitaminas y minerales

A pesar de que no interfiera en la calidad y la cantidad de la leche, sí influye la alimentación de la madre en la lactancia en cuanto a la presencia de ciertos nutrientes.

Concretamente, la concentración de vitaminas hidrosolubles en la leche materna depende mucho de su ingesta. Las vitaminas liposolubles, en cambio, dependen fundamentalmente de las reservas de la mujer, aunque pueden aumentar con el aporte a través de la dieta. La alimentación materna también juega un papel importante en los lípidos y la presencia de ciertos minerales.

Es por todo ello que, cuando los requerimientos nutricionales no pueden alcanzarse a través de la dieta, se recomienda su suplementación.

  • DHA. Los lípidos de la leche materna son los componentes más variables en su contenido y calidad. Asimismo, la distribución del espectro de las grasas es sensible a la dieta de la madre.

El ácido docosahexaenoico (DHA) es el ácido graso omega-3 más importante para el desarrollo óptimo del cerebro, la retina y el oído de los lactantes. Los humamos poseemos una capacidad limitada para producirlo, por lo que debe aportarse a través de la dieta. 

Sin embargo, es habitual que no se alcancen los requerimientos de estos nutrientes a través de la alimentación. Además, las mujeres pueden llegar al final de la gestación con un bajo nivel de ácidos grasos omega-3, ya que sus reservas se traspasan al feto para su desarrollo cerebral.

Por esta razón, es habitual recomendar la suplementación con DHA en las mujeres lactantes.

Estos ácidos grasos omega-3 también parecen tener un efecto protector frente a la depresión postparto, un trastorno frecuente entre las madres recientes.

  • Vitamina A. El contenido de vitamina A en la leche disminuye a medida que progresa la lactancia. Este nutriente es clave para el buen funcionamiento de la visión y el sistema inmunológico del niño, así como para su desarrollo y crecimiento.
  • Vitamina D. La deficiencia de vitamina D en la lactancia es frecuente, sobre todo en caso de seguir dietas restrictivas o tener una exposición limitada a la luz solar.
  • Vitamina E. La concentración de vitamina E en la leche materna es especialmente sensible a la alimentación durante la lactancia por parte de la madre, por lo que puede estar aconsejada su suplementación.
  • Vitamina B12. Las mujeres veganas, con desnutrición o anemia perniciosa deben recibir un suplemento de vitamina B12 durante toda la lactancia, ya que la deficiencia de este nutriente puede tener efectos neurológicos a corto y largo plazo.
  • Es habitual que se recomiende la suplementación con hierro para recuperar las pérdidas durante el parto, sobre todo cuando la lactancia materna no causa una amenorrea durante al menos los primeros meses.
  • Calcio. El calcio es un nutriente esencial en la lactancia. Por ello, se recomienda incrementar el consumo de alimentos ricos en este mineral y suplementar, si es necesario.
  • Yodo. Las necesidades de yodo en la mujer lactante son casi el doble de las de un adulto sano, ya que deben garantizar que el bebé recibe las cantidades adecuadas para la síntesis de las hormonas tiroideas.

Es por ello que en España se aconseja que la madre lactante tome un suplemento de 200-300 mcg/día de yodo durante todo el embarazo y la lactancia, además de cocinar con sal yodada y comer pescado.

 

 

Bibliografía

Ares, S. Arena, J. et alt. La importancia de la nutrición materna durante la lactancia, ¿necesitan las madres lactantes suplementos nutricionales? [en línea]. Anales de Pediatría, 2016. < https://www.analesdepediatria.org/es-la-importancia-nutricion-materna-durante-articulo-S1695403315003057#:~:text=Para%20conseguir%20un%20buen%20estado,materna%20var%C3%ADa%20con%20la%20dieta.

Martín, J.M. Recomendaciones sobre lactancia materna del Comité de Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría [en línea]. Asociación Española de Pediatría, 2012. <https://www.aeped.es/comite-nutricion-y-lactancia-materna/lactancia-materna/documentos/recomendaciones-sobre-lactancia-materna>

Redacción. Nutrición para la lactancia: consejos para las mamás [en línea]. Mayo Clinic, 2018. < https://www.mayoclinic.org/es-es/healthy-lifestyle/infant-and-toddler-health/in-depth/breastfeeding-nutrition/art-20046912>

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