Sequedad vaginal: qué es y cómo tratarla

7 septiembre 2020 | Salud de la mujer

Sequedad vaginal: qué es y cómo tratarla

La sequedad vaginal es una disfunción vulvovaginal que afecta en gran medida a la calidad de vida de las mujeres. Se estima que el 40% de ellas sufre esta atrofia vaginal en la postmenopausia, por lo que es una condición frecuente a partir de los 50 años. 

La relación entre sequedad vaginal y menopausia está en la pérdida de producción ovárica de estrógenos propia de esta etapa. En ese sentido, cabe recordar que la vagina es el órgano con mayor concentración de receptores estrogénicos del organismo. De ahí que, con la reducción de los niveles de estas hormonas, la fisiología de la vagina se ve alterada.

Concretamente, el por qué se produce la sequedad vaginal es el resultado de una serie de cambios que concurren en este área. Los bajos niveles de estrógenos provocan una alteración de la maduración epitelial, una disminución de los lactobacilos (bacterias beneficiosas de la microbiota vaginal), un aumento del pH, una reducción del aflujo vascular y un consecuente descenso de las secreciones de la vagina. También se produce una pérdida de los pliegues rugosos vaginales y un adelgazamiento de la mucosa.

Aunque es más habitual en la postmenopausia, puede aparece sequedad vaginal en jóvenes. Esto se explica por los cambios hormonales que pueden aparecer en otras etapas de la vida de la mujer. De hecho, la sequedad vaginal después del parto es frecuente, sobre todo en caso de optar por la lactancia materna.

Otros motivos de sequedad vaginal pueden ser el consumo de ciertos fármacos como los anticonceptivos hormonales, la fatiga, el estrés, la ansiedad y condiciones como la diabetes.

Hay mujeres que también pueden experimentar sequedad vaginal antes de la regla, por el descenso de estrógenos que tiene lugar tras la ovulación, o bien en el embarazo.

Por su parte, la extirpación quirúrgica de ambos ovarios y los tratamientos de los cánceres ginecológicos pueden ser otra causa de atrofia vaginal, mientras que la ausencia de partos vaginales parece ser un factor de riesgo. 

En la sequedad vaginal, los síntomas pueden ser variados, pero los más frecuentes son la disminución de la lubricación de la vagina, la sensación de ardor y/o picor y la dispareunia (dolor en las relaciones sexuales). También pueden aparecer síntomas en el tracto urinario como un aumento de la frecuencia miccional o infecciones urinarias de repetición y afecciones como la vulvovaginitis.  

En ciertos casos puede ocurrir un sangrado por sequedad vaginal de carácter leve, sobre todo después de mantener relaciones sexuales.

 

Cómo aliviar la sequedad vaginal

Evitar la sequedad vaginal no siempre es posible, ya que la mayoría de las veces está vinculada a cambios hormonales inevitables como la llegada de la menopausia, la lactancia materna o la fase lútea del ciclo menstrual.

Sin embargo, hay medidas para aliviar la sequedad vaginal, mitigar sus síntomas y reducir el impacto en la calidad de vida de la mujer.

Entre ellas se encuentran desde cambios en el estilo de vida, buenos hábitos de higiene y salud, el uso de cremas para la sequedad vaginal (principalmente, hidratantes y lubricantes), los tratamientos hormonales locales y sistémicos y el láser vaginal.

  • Cambios en el estilo de vida. El tabaquismo afecta a la circulación sanguínea y reduce los efectos de los estrógenos naturales en el organismo. Por este motivo, dejar de fumar puede ayudar a aliviar la sequedad vaginal.

Asimismo, se ha asociado el sobrepeso y el sedentarismo con una mayor incidencia de esta atrofia vaginal.

Por el contrario, las mujeres con actividad sexual parecen tener menos síntomas. El mayor número de relaciones sexuales se ha asociado a una mejor elasticidad de los tejidos, una mayor lubricación por incremento de la vascularización (debido al estimulo mecánico del coito) y una disminución de la dispareunia. 

  • Medidas de higiene y salud. Cómo mejorar la sequedad vaginal también tiene que ver con hábitos del día a día. La higiene íntima debe ser suave, utilizando agua templada y un jabón específico para el pH de esta zona. A continuación, debe secarse el área cuidadosamente, sin frotar.

Por el contrario, una higiene íntima en exceso o demasiado agresiva puede irritar la mucosa y alterar la microbiota vaginal, empeorando los problemas de sequedad vaginal.

Hay que evitar la ropa interior de nylon u otras fibras sintéticas, los pantalones demasiado ajustados, las compresas perfumadas o con recubrimientos plásticos, los sprays desodorantes y los polvos de talco para el área genital. 

  • Crema para la sequedad vaginal. El uso de un hidratante vaginal ayuda a aliviar los síntomas de sequedad, ya que consigue un cambio en el contenido de fluido del epitelio vaginal.

Concretamente, la aplicación regular de una crema hidratante vaginal suele mejorar significativamente el picor y la sensación de ardor, así como el dolor en las relaciones sexuales.

Este tipo de productos no contienen hormonas. Se trata generalmente de un gel hidratante vaginal que incluye sustancias que son capaces de acumular agua para poder liberarla lentamente.

Entre los principios activos más eficaces destaca el ácido hialurónico. Este compuesto facilita también la migración de células durante la inflamación y el proceso de reparación tisular. De este modo, juega un papel clave en la conservación de la integridad de la mucosa cuando se sufre atrofia vaginal.  

Se podría decir que los geles hidratantes vaginales tratan de simular, en la medida de lo posible, el moco cervical de la mujer.

Estas cremas deben aplicarse una o más veces por semana en la vagina y son los tratamientos de primera línea en los casos de sequedad vaginal con síntomas leves o moderados. 

En algunos casos, estas mismas cremas hidratantes pueden utilizarse también como lubricantes en las relaciones sexuales.

  • Lubricantes vaginales. Además de la crema para la sequedad vaginal, el uso de un lubricante durante la relación sexual puede reducir la irritación causada por la fricción de la mucosa.

Es fundamental que estos no alteren las propiedades físicas del preservativo, pero también que respeten la viabilidad y la motilidad de los espermatozoides si se está buscando el embarazo. Se aconseja la aplicación simultánea en la pareja.  

  • Tratamiento hormonal local. Cuando el uso de hidratantes vaginales y lubricantes es insuficiente, los médicos pueden indicar un tratamiento hormonal local.

Se suele tratar de una crema vaginal con estrógenos (cremas de estriol y promestrieno), tabletas, anillos u óvulos.

Estos fármacos revierten los cambios anatómicos propios de la atrofia, disminuyen el pH y la sequedad vaginal, revascularizan el epitelio e incrementan las secreciones vaginales y el número de células superficiales en la citología.

La terapia de estrógeno vaginal consigue una mejoría entre 3 y 6 semanas después de comenzar el tratamiento en el 80-90% de las mujeres. Su uso se puede mantener a largo plazo, siempre que perduren los beneficios. Suelen ser tratamientos bien tolerados y con una mínima absorción sistémica. 

El uso de estas cremas vaginales con estrógenos es discutido en el caso de la atrofia vaginal como consecuencia del tratamiento de cánceres ginecológicos. La preferencia es recurrir a opciones terapéuticas no hormonales como los hidratantes vaginales y los lubricantes. 

  • Tratamiento hormonal sistémico. Esta opción terapéutica suele limitarse a mujeres que no solo presentan sequedad vaginal, sino también otros síntomas a nivel urogenital o propios de la menopausia como sofocos moderados o severos. 

En estos casos hay que tener en cuenta los efectos secundarios y que no siempre resuelve los síntomas de atrofia por sí solo. De hecho, es habitual que se combine con un tratamiento tópico.  

  • Láser vaginal. El tratamiento con láser vaginal parece mejorar las condiciones locales de los tejidos vaginales, la lubricación y la elasticidad, cuando se realiza de forma adecuada.

Aunque se han utilizado las propiedades de ciertas plantas para tratar la sequedad vaginal en la menopausia (borraja, onagra, don quai o té verde, entre muchas otras), actualmente no existe suficiente evidencia científica para avalar su recomendación.

Respecto a los suplementos de fitoestrógenos (principalmente, isoflavonas de soja), las informaciones son controvertidas.

Es importante recordar que la fitoterapia y los suplementos pueden interactuar con otros medicamentos, por lo que siempre se deberían consumir bajo recomendación de un profesional de la salud. 

Asimismo, en la sequedad vaginal, los remedios naturales se desaconsejan porque pueden llegar a ser contraproducentes. El uso de vaselina, aceite de coco u otros productos puede alterar el equilibrio natural de la microbiota vaginal e interferir con la eficacia del preservativo, entre otros efectos indeseados.

Las cremas o lociones para manos, cara o cuerpo tampoco se deben usar para prevenir la sequedad vaginal o combatirla, ya que pueden ser irritantes cuando se aplican en esta área.

 

 

 

Bibliografía

Palacios, S. Cancelo, M.J. et alt. Recomendaciones de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia sobre la prevención y el tratamiento de la atrofia vaginal [en línea]. Progresos de Obstetricia y Ginecología, 2012. <https://www.elsevier.es/es-revista-progresos-obstetricia-ginecologia-151-articulo-recomendaciones-sociedad-espanola-ginecologia-obstetricia-S0304501312001513>

Redacción. Recomendaciones de la SEGO para las mujeres sobre la prevención y el tratamiento de la atrofia vaginal [en línea]. Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia. <https://sego.es/mujeres/Problemas_ginecologicos.pdf

Redacción. Atrofia vaginal. Mayo Clinic, 2019. <https://www.mayoclinic.org/es-es/diseases-conditions/vaginal-atrophy/symptoms-causes/syc-20352288>

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