Todo lo que debes saber sobre las manicuras permanentes

2 marzo 2020 | Cabello y uñas

Todo lo que debes saber sobre las manicuras permanentes

La manicura permanente y la semipermanente han adquirido mucha popularidad en los últimos años y son una de las técnicas más demandadas en los centros de estética.

Es comprensible si se tiene en cuenta que ambas permiten una manicura rápida (de 15 a 30 minutos), económica, de aplicación sencilla, con un excelente resultado estético y de larga duración.

De hecho, la principal diferencia entre la manicura permanente y la semipermanente es que en la primera el esmalte se puede mantener intacto incluso hasta 30 días y, en la segunda, de 15 a 20 días aproximadamente.

No obstante, en ambos casos se puede hablar de larga duración. Sobre todo, si se comparan con los esmaltes de uñas convencionales, que suelen cuartearse y perder su brillo a los pocos días. 

El problema está en que estos tipos de manicura pueden favorecer la aparición de uñas quebradizas y débiles, así como el desarrollo de una dermatitis alérgica de contacto.

Tener las uñas dañadas por el esmalte permanente o semipermanente suele deberse a dos factores. En primer lugar, por el paso a paso que debe seguirse en ambas técnicas y, en segundo, por el proceso que hay que llevar a cabo para quitar el pintauñas.

Tanto en la manicura permanente como semipermanente primero se tiene que eliminar cualquier esmalte previo, frotar la uña con un cepillo, usar una lima para alisar la superficie y emplear un tipo de alcohol (alcohol isopropílico) para eliminar la humedad.

La manicura continúa con la aplicación de tres o más capas consecutivas de esmalte, la utilización de una fuente de luz para endurecerlo y secarlo y una nueva limpieza con alcohol.

Todo este proceso – los microtraumatismos causados por el cepillo y la lima, la sequedad excesiva causada por el alcohol y la acetona y el contacto con el propio esmalte – es lo que puede acabar provocando la fragilidad de las uñas y una alteración en su coloración.

Además, para poder quitar la manicura permanente es necesario sumergir los dedos en un disolvente, generalmente acetona, durante al menos 15 o 20 minutos o bien envolverlos con algodones empapados que suelen cubrirse con papel de aluminio.

En el caso de los esmaltes permanentes, además, puede ser necesario el uso de un torno, por lo que este proceso debe realizarse en el centro de estética.

Las uñas quebradizas y las dermatitis alérgica por contacto son los principales riesgos de las manicuras permanentes y semipermanentes.

Por lo que respecta a la dermatitis de contacto de tipo alérgico, esta suele aparecer como consecuencia de una sensibilización a dos componentes llamados acrilatos y metacrilatos que se forman cuando los esmaltes entran en contacto con una fuente de luz ultravioleta.

Este tipo de dermatitis alérgica por contacto solía afectar sobre todo a Principalmente, por la poca concienciación sobre los riesgos de los acrilatos y metacrilatos y la falta de medidas de protección.

Sin embargo, su popularización y la comercialización de kits de manicura permanente para uso en casa ha hecho que esta dermatitis también sea habitual en usuarias de estas técnicas.

En el caso de las esteticistas profesionales, la alergia a los acrilatos suele manifestarse con los siguientes síntomas.

En la fase aguda, aparecen lesiones exudativas y que causan picor, sobre todo en los pulpejos de los dedos de las manos. Posteriormente, estas suelen provocar una descamación de la piel y la formación de fisuras (pulpitis seca), el engrosamiento de la uña (hiperqueratosis subungueal) y dolor.

También es frecuente observar un desprendimiento de la uña (onicólisis), líneas de sangrado debajo de las uñas (hemorragias en astilla) y hormigueo y disminución de la sensibilidad en los dedos.

Aunque las lesiones de esta dermatitis alérgica suelen localizarse sobre todo en las manos, estas pueden aparecer también en el rostro, el cuello y los antebrazos, a través del contacto con los dedos u objetos contaminados como el teléfono móvil o la mesa de trabajo.

En cuanto a las clientas de los centros de estética, las lesiones suelen aparecer principalmente en la zona periungueal y los pulpejos. Sin embargo, en las usuarias de sets de manicura permanente, el daño suele ser más grave y extenso, afectando no solo a las manos, sino a otras partes del cuerpo.

Cómo prevenir los riesgos de la manicura permanente

Es fundamental que tanto esteticistas profesionales como usuarias de manicuras permanentes y semipermanentes sean conscientes de los posibles riesgos de ambas técnicas.  

A partir de ahí, es imprescindible llevar a cabo una serie de medidas preventivas, si se quiere seguir utilizando este tipo de esmaltes.

  • Esteticistas profesionales. Tener ciertas precauciones a la hora de realizar una manicura permanente o semipermanente es la única forma de prevenir los riesgos de esta técnica tanto para las propias esteticistas como para las clientas.
  • Hay que evitar tocar los esmaltes permanentes y semipermanentes, sobre todo cuando todavía están blandos. Tampoco se debe entrar en contacto con aquellos productos de trabajo que lo contengan o se hayan contaminado con él.
  • Es necesario proteger los dedos recortando dediles de guantes y colocando guantes de nitrilo encima. Estos últimos deberán cambiarse después de cada uso. También es recomendable el uso de mascarilla y gafas.
  • Se debe mantener fuera del sitio de trabajo aquellos objetos que se vayan a tocar posteriormente, como por ejemplo el teléfono móvil o bebidas.
  • Hay que cambiar el mantel de apoyo después de cada tratamiento.
  • No se deben utilizar los materiales empleados en las manicuras permanentes para las manicuras convencionales, ya que pueden contaminarse con acrilatos.
  • Las manos deben estar el tiempo suficiente bajo la lámpara de luz y hay que asegurarse de que todas las superficies ungueles se ‘secan’ completamente. Esto es sobre todo importante en el caso del primer dedo.
  • Hay que cambiar las lámparas cada 4-6 meses para asegura un correcto secado del esmalte.
  • Usuarias de manicuras permanentes. Estos tipos de manicura no se deberían realizar en uñas frágiles o afectadas por otra condición (hongos, daños por onicofagia, etc.), pues podrían empeorar el problema o provocar complicaciones.

Tampoco se recomienda recurrir a ellas con frecuencia, pues tanto los esmaltes como la técnica pueden resultar demasiado agresivos y causar fragilidad en las uñas. Por lo general, no deberían mantenerse más de 3 a 5 meses y se deberían hacer periodos de descanso de al menos un mes.

Asimismo, es fundamental acudir a un centro de estética profesional que garantice las medidas de seguridad necesarias para minimizar el riesgo a una sensibilización a los acrilatos.

En ningún caso se aconsejan los kits de manicura permanente en casa.

Si a pesar de todas estas medidas preventivas se sospecha de una reacción alérgica, hay que acudir al dermatólogo para que pueda valorar las lesiones y confirmar el diagnóstico con pruebas epicutáneas.

El tratamiento en el caso de dermatitis de contacto por acrilato suele consistir en corticoesteroides tópicos u orales, según la gravedad del cuadro.

Cómo recuperar las uñas después de manicura permanente

 En caso de tener las uñas estropeadas por el esmalte permanente, estas pueden fortalecerse y recuperar su aspecto saludable mediante una serie de cuidados específicos.  

  • Hidratar las uñas. Se recomienda sumergir las manos y los pies en agua tibia durante 10 y 20 minutos y aplicar posteriormente una crema para uñas con agentes hidratantes. Por ejemplo, el aceite de almendra.
  • Endurecer las uñas. Utilizar un esmalte fortalecedor de uñas puede proporcionarles una mayor resistencia y protección. Entre los principios activos más interesantes, destacan las ceramidas, ya que respetan la hidratación natural de las uñas.
  • Suavizar las estrías. Existen productos que ayudan a quitar las estrías de las uñas. Estos suelen tener una fórmula que permite ocultar de forma instantánea el amarilleo superficial y agentes nutritivos como la vitamina E.
  • Seguir una alimentación equilibrada. La L-cistina, los derivados de la gelatina, el zinc, el hierro, el calcio, la D-biotina y la vitamina D son esenciales para la salud de las uñas. La manera de asegurar un aporte suficiente de estos nutrientes y vitaminas para las uñas es a través de una dieta variada. No obstante, en determinados casos se puede recurrir a complementos alimenticios específicos para poder mantener las uñas en óptimas condiciones.
  • Evitar los factores que debilitan las uñas. Una higiene excesiva de manos, el contacto directo con productos limpiadores del hogar o el frío pueden debilitar las uñas todavía más.

En caso de que estas medidas para uñas dañadas por esmalte permanente resulten ineficaces, hay que acudir al dermatólogo. 

Bibliografía

Gatica-Ortega, M.E. Pastor-Nieto M.A. et alt. Dermatitis alérgica de contacto por acrilatos en esmaltes permanentes [en línea]. ACTAS Dermo-Sifiliográficas, 2017. <https://www.actasdermo.org/es-dermatitis-alergica-contacto-por-acrilatos-articulo-S000173101730515X>

 Moreno, L. El peligro de los esmaltes de uñas semipermanentes [en línea]. Cruz Roja Española. Hospital de Córdoba. < https://hospitalcruzrojacordoba.es/alergologia-cordoba/el-peligro-de-los-esmaltes-de-unas-semipermanentes-eccema-dermatitis-de-contacto-por-acrilato/>

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