Dolor crónico en las personas de la tercera edad

7 octubre 2019 | Tratamiento del dolor

Dolor crónico en las personas de la tercera edad

El dolor crónico en ancianos es una realidad preocupante, debido a su elevada prevalencia. En ese sentido, se estima que entre un 50 y 80% de la población mayor de 65 años presenta algún tipo de dolor en su día a día.

Además, la evaluación, el tratamiento y el manejo del dolor crónico en el paciente anciano supone todo un desafío clínico.

En primer lugar, porque su valoración puede ser particularmente difícil en este grupo de edad. Sobre todo, en caso de que haya una disfunción cognitiva.

Asimismo, la población anciana suele estar polimedicada y sufrir más de una enfermedad al mismo tiempo, lo que complica el abordaje terapéutico.

Finalmente, se deben tener muy presentes los cambios fisiológicos y sociológicos asociados al proceso de envejecimiento, pues pueden interferir con el adecuado manejo del dolor crónico.

El envejecimiento poblacional y la elevada prevalencia del dolor crónico en las personas mayores hacen imprescindible establecer unas pautas de cuidados adecuadas

Paralelamente, no hay que olvidar que se está produciendo un creciente envejecimiento poblacional a nivel global. Por tanto, la prevalencia del dolor crónico también irá en aumento.

En el caso de España, se estima que, en 2050, el 30,1% de sus habitantes serán personas mayores. Una realidad que lo convertiría en el país más viejo del mundo, según datos de la Organización de las Naciones Unidas.

Es por todo ello que un adecuado tratamiento del dolor crónico en ancianos se hace imprescindible.

 

Características del dolor crónico en personas mayores

Las causas de dolor crónico en pacientes ancianos responden, sobre todo, a patologías músculo-esqueléticas. En especial, la artrosis y la osteoporosis, afecciones muy frecuentes en este grupo poblacional.

De este modo, el dolor articular y el dolor lumbar constituyen dos de los principales motivos de visita médica entre las personas de la tercera edad.

A estas causas de dolor crónico en personas mayores les sigue de lejos el dolor neuropático. Por ejemplo, el causado por la neuropatía periférica por diabetes y responsable de la aparición del pie diabético.

También, el dolor tras un ictus, por fibromialgia o como consecuencia del síndrome del túnel carpiano.

Igualmente, hay que tener en consideración el dolor crónico relacionado con las enfermedades degenerativas, los procesos oncológicos, los trastornos vasculares o las diferentes patologías sistémicas.

 

Tratamiento del dolor crónico en ancianos

Para un adecuado tratamiento del dolor crónico en personas mayores, este se debe abordar de manera multidimensional y por equipos interdisciplinares y especialistas en dolor.

Solo así, se podrán establecer unas expectativas razonables de respuesta que alivien al paciente anciano y le permitan continuar con sus actividades diarias, mejorando su calidad de vida.

En ese sentido, es fundamental tener en cuenta las siguientes consideraciones:

  • Evaluación del dolor crónico. Para poder hacer un correcto diagnóstico del dolor crónico, es imprescindible conocer la historia clínica al detalle, hacer una exploración física y realizar una valoración funcional.

    Sin embargo, esta evaluación del dolor crónico puede ser compleja. No solo en caso de que haya una disfunción cognitiva, sino también porque se suele infravalorar el dolor en el anciano.
  • Valoración del estado psicológico. Hay que tener presente las posibles alteraciones en la salud mental de las personas de la tercera edad. Esto es importante, porque afecciones como la ansiedad, la depresión o la hipocondría pueden enmascarar el cuadro doloroso.
  • Fármacos para el dolor crónico. En primer lugar, hay que elegir el tratamiento para el dolor crónico que más se ajuste a la naturaleza y la gravedad del mismo.

    A partir de ahí, se deben priorizar aquellos analgésicos con menor potencia, mayor eficacia y mejor perfil de tolerabilidad.

    Asimismo, se debería emplear el menor número posible de fármacos.

    A la hora de elegir los medicamentos para el dolor crónico en ancianos es crucial tener en cuenta las enfermedades asociadas y sus posibles interacciones con los fármacos seleccionados.

    Finalmente, se deben conocer los posibles efectos secundarios de los mismos y contar con alternativas farmacológicas en caso de analgesia insuficiente o aparición de reacciones adversas.
  • Manejo multidisciplinar. Más allá de los medicamentos para el dolor crónico, existen medidas no farmacológicas que se deberían implicar en su abordaje. Entre ellas, la fisioterapia o la terapia psicológica.
  • Apoyo familiar. En el tratamiento del dolor crónico en las personas de la tercera edad, juegan un papel clave los familiares implicados en su cuidado.

    En ese sentido, estos deberían estar informados acerca de la pauta de medicamentos prescrita y sus posibles interacciones o efectos indeseados.

    Asimismo, familiares y/o cuidadores son esenciales para un riguroso cumplimiento terapéutico.

 

Medicamentos para el dolor crónico en personas de la tercera edad

Antes de iniciar un tratamiento farmacológico, conviene tener en cuenta determinados cambios fisiológicos ligados a la edad.

Principalmente, porque pueden modificar la disposición y/o el lugar de acción de los medicamentos y, en consecuencia, alterar el efecto de los mismos.

Se trata de cambios en la farmacocinética y la farmacodinámica.  

En el caso de la farmacocinética, se deben considerar las posibles alteraciones en la absorción, la distribución, el metabolismo y la excreción de los fármacos.

Por su parto, los cambios en la farmacodinámica tienen que ver con la respuesta variable que se puede producir a estos medicamentos en función de la persona.

Una vez se tienen en cuenta estas consideraciones, el manejo del dolor en el anciano a nivel farmacológico se resume principalmente en analgésicos no opioides, opioides y coadyuvantes.

Respecto a los analgésicos no opioides, destacan el paracetamol y los antiinflamatorios no esteroideos (AINES).

Por su parte, los opioides para el dolor crónico se limitan a aquellos casos cuya intensidad es moderada o severa. Entre ellos, el Tramadol o la Codeína.

Finalmente, se emplean como coadyuvantes fármacos del grupo de los neuromoduladores, antidepresivos y relajantes musculares.

Bibliografía

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Fernández, C. Gutiérrez, J. et alt. Dolor crónico en el anciano. Guía de buena práctica clínica en Geriatría [en línea]. Sociedad Española de Geriatría y Gerontología, 2012. < https://www.segg.es/media/descargas/Acreditacion%20de%20
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