¿Cómo actuar frente a las heridas más frecuentes?

27 abril 2018 | Cuidado de la piel

¿Cómo actuar frente a las heridas más frecuentes?

Los accidentes cotidianos hacen que cualquier persona y en cualquier situación pueda sufrir alguna herida.

Cuando esto pasa, la piel tiene la capacidad de autorepararse del daño sufrido a través de la cicatrización.

No obstante, cuando este proceso no se realiza en las condiciones óptimas, la piel tiene dificultades para regenerar el tejido cutáneo afectado, y como consecuencia, la curación de la herida se ralentiza y las cicatrices suelen ser más visibles.

Por todo ello, es fundamental conocer cómo limpiar una herida y tratarla de la forma más adecuada.

Al tratar una herida de la piel, es fundamental conocer cómo limpiarla

En el caso de cortes, abrasiones, quemaduras solares o superficiales y úlceras, los pasos a seguir son los siguientes:

  • Evaluar la profundidad de la herida. Si además de la piel, afecta a otras estructuras subcutáneas, como tendones, vasos sanguíneos o nervios, hay que cubrirla con gasas estériles y acudir a un centro médico.
  • Lavar únicamente con agua potable o suero fisiológico, en caso de que se trate de una lesión superficial limpia. Aplicar jabón neutro, si la herida presenta suciedad en su interior.
  • Desinfectar con antisépticos cuando haya síntomas de infección o exista este riesgo.
  • Secar la herida suavemente con una gasa estéril.
  • Aplicar apósitos hidropoliméricos mientras la herida esté inflamada y supure. Estos apósitos permiten su curación en un ambiente húmedo. Esta fase suele durar de 3 a 5 días.
  • Una vez comienza el proceso de regeneración de la piel, cubrir la herida con un apósito hidrocoloide (láminas autoadhesivas, finas y transparentes) o con una placa o lámina de hidrogel, ya que hay que evitar que la herida se seque. Otra opción es aplicar frecuentemente un hidrogel amorfo que mantenga el lecho de la herida húmedo. Para sujetar los apósitos, se recomienda una malla tubular o vendas elásticas que no comprometan la circulación.
  • Durante la fase final de epitelización, aplicar geles o cremas cicatrizantes para heridas que aporten humedad y principios activos que estimulen la reparación de la piel, como el Aloe Vera o el Pantenol,, para evitar la sequedad, la hiperqueratosis, el prurito y el posible rascado. 
  • Proteger la cicatriz del sol con protectores solares y evitar la exposición directa, hasta que adquiera una pigmentación similar a la piel que la rodea. 

Ante una herida que no cura a pesar de estos cuidados, hay que consultar con el médico.

Pautas a seguir ante una herida frecuente: 

 

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