Cuidados de los ojos en otoño

18 noviembre 2019 | Cuidado de los ojos

Cuidados de los ojos en otoño

La salud ocular puede verse afectada por determinados factores propios de esta época del año. Por ello, el cuidado de los ojos en otoño es especialmente importante para poder prevenir ciertas molestias y afecciones oftalmológicas.

Para empezar, con la bajada de las temperaturas, aumenta la incidencia de resfriados y gripe. Como consecuencia, es habitual que estas infecciones respiratorias vayan acompañadas de síntomas como el lagrimeo ocular y el enrojecimiento de los ojos.

Asimismo, el uso de calefacciones y otras fuentes de calor resecan mucho el ambiente, siendo una de las principales causas de la aparición de episodios de .

En ese sentido, también la exposición al frío y el viento son factores que pueden provocar o empeorar la sequedad ocular en esta época.

Por lo que respecta a la radiación solar, cabe insistir en que se deben proteger los ojos de los rayos ultravioletas durante todo el año.

Sobre todo, en condiciones de nieve y mayor altitud. En el caso de los paisajes nevados, se debe tener en cuenta que la nieve refleja cerca del 80% de la luz solar. Por su parte, en las zonas de mayor altitud, la radiación solar es más intensa y esto eleva el riesgo de sufrir daños oculares por el sol.

Otro factor a tener en cuenta en otoño, por lo que respecta a la salud ocular, es que el descenso de temperaturas y la reducción de horas de luz hacen que se pase más tiempo en casa o espacios cerrados.

Los resfriados y la gripe pueden provocar molestias en los ojos. Además, estos son más propensos a ciertas alergias, la fatiga visual y la sequedad ocular.

Este hecho, junto a las condiciones ambientales que provoca la calefacción, favorece la proliferación de los ácaros del polvo y, por tanto, la aparición de los síntomas de alergias oculares.

Asimismo, la reducción de las actividades de ocio en el exterior suele propiciar una mayor exposición a dispositivos electrónicos y, por tanto, a la luz azul que estos desprenden. Entre ellos, televisión, ordenadores, móviles, tabletas o consolas.

Más allá de la que provocan estos dispositivos, hay que tener en cuenta que la excesiva exposición a la luz azul parece intervenir en la aparición precoz de la degeneración macular asociada a la edad.

Paralelamente, ciertas actividades propias del otoño, como las excursiones en el bosque, limpiar el jardín o, en el caso de los niños, jugar con las hojas también pueden propiciar problemas oftalmológicos.

En concreto, en estos casos puede aparecer una infección conocida como queratitis fúngica, provocada por ciertos hongos y levaduras y que afecta a la córnea. Entre los síntomas de la queratitis fúngica, cabe destacar el dolor ocular, la disminución de la visión, la sensibilidad a la luz, el lagrimeo y la aparición de secreciones.

Es por todo ello que, para mantener una salud ocular óptima y prevenir estas afecciones oftalmológicas propias del otoño, conviene seguir una serie de consejos para el cuidado de los ojos.

 

Cómo cuidar los ojos en otoño

  • Prevenir los resfriados y la gripe. Lavarse las manos con frecuencia es la primera medida de prevención para resfriados y gripe. Asimismo, conviene evitar el contacto con las personas infectadas, sobre todo en el caso de bebés, mujeres embarazadas, gente mayor o personas con el sistema inmunológico debilitado.

La vacuna de la gripe, por su parte, ayuda a reducir el contagio de esta infección vírica.

  • Utilizar un humidificador. Evitar la sequedad ambiental provocada por la calefacción u otras fuentes de calor es una de las principales medidas para prevenir el ojo seco.

Por ello, si es necesario, conviene usar humidificadores en las diferencias estancias de la casa.

  • Renovar el aire. Ventilar la casa, la oficina y los demás espacios cerrados es clave para mantener bajo control a los ácaros del polvo.

Sobre todo, porque las temperaturas elevadas por la calefacción propician la rápida reproducción de los ácaros.

Por ello, conviene abrir las ventanas y airear las estancias alrededor de media hora cada día.

De este modo, se contribuirá a evitar los síntomas de alergia en los ojos.

  • Mantener los ojos hidratados. Factores externos propios del otoño como el frío, el viento y la sequedad ambiental favorecen la aparición o el empeoramiento del síndrome del ojo seco.

Por ello, hay que acostumbrarse a utilizar lágrimas artificiales sin conservantes varias veces al día. De este modo, se mantendrá la lubricación e hidratación de los ojos.

En caso de que aparezcan síntomas de sequedad ocular, se recomienda combinar las lágrimas artificiales con el uso de gotas y geles con derivados de celulosa, carbómeros, alcohol de polivinilo o hialuronato sódico. 

  • Proteger a los ojos de la luz azul. Para prevenir la fatiga ocular provocada por la exposición a la luz azul, conviene seguir una serie de sencillas medidas en el día a día.

Antes que nada, se debería limitar, en la medida de lo posible, el uso de ordenadores y demás dispositivos electrónicos.

Asimismo, es importante configurarlos para que la iluminación que estos emiten no sea tan intensa ni brillante.

Del mismo modo, es importante descansar la vista, con frecuencia, mientras se trabaja en el ordenador. Para ello, basta con mirar hacia un punto alejado y parpadear unos instantes.

Finalmente, se aconseja utilizar gafas con filtro para la luz azul cuando se esté viendo la televisión o se usen dispositivos digitales.

  • Utilizar gafas de sol. Si bien la radiación solar es menos intensa en otoño, se deberían llevar gafas de sol siempre que se permanezca en el exterior durante el día.

Además, estas ayudarán a proteger a los ojos del viento, el frío y cuerpos extraños que pudieran ingresar en la superficie ocular.

En caso de realizar actividades en la nieve o la montaña, conviene fijarse en que el nivel de protección de las gafas de sol sea elevado. Es decir, que pertenezcan a la categoría 3 o 4.  

Asimismo, son preferibles las lentes polarizadas, ya que bloquean la luz solar que llega de forma horizontal. Por ejemplo, la reflejada por la nieve.

Si se trabaja en el jardín, hay que llevar, preferiblemente, gafas protectoras. De este modo, se minimizarán los riesgos de adquirir una queratitis fúngica. 

  • Seguir una dieta equilibrada. Una alimentación saludable debería aportar los nutrientes esenciales para una buena salud ocular. Concretamente, la luteína, el zinc o los antocianósidos.

En ese sentido, son alimentos ricos en luteína el brócoli, las espinacas, los pimientos anaranjados, el kiwi, las uvas y la calabaza.

Por su parte, se puede obtener el zinc de las ostras, la carne, el marisco, las legumbres, los frutos secos y los cereales fortificados.

Finalmente, los antocianósidos se encuentran de forma natural en los arándanos y la grosella negra.

De ser necesario, se puede recurrir también a un complemento alimenticio específico.

  • Usar cosmética para ojos sensibles. En caso de sufrir sequedad o alergias oculares, es fundamental utilizar desmaquillantes para ojos sensibles.

Del mismo modo, los demás productos cosméticos y de maquillaje para esta zona deberían ser de alta tolerancia.

De lo contrario, estos podrían provocar irritación y alterar la lágrima normal de los ojos.

Es fundamental insistir en que, si estos cuidados para los ojos en otoño son insuficientes o las molestias oculares persisten, hay que acudir siempre al oftalmólogo. 

Bibliografía

Boyd, K. 4 Formas de mantener sus ojos sanos este otoño [en línea). Academia Americana de Oftlamología, 2017. <https://www.aao.org/salud-ocular/consejos/4-formas-de-mantener-sus-ojos-sanos-este-otono

Barraquer, E. 10 consejos para el cuidado de los ojos [en línea). Clínica de Oftalmología Barraquer, 2015. <https://www.barraquer.com/noticias/10-consejos-para-el-cuidado-de-tus-ojos>

Pellus, M.P. En otoño también protege tus ojos [en línea]. Ojo sensible, 2018. < https://www.ojosensible.com/en-otono-tambien-protege-tus-ojos/>

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