Blefaritis: causas, síntomas y tratamiento

8 junio 2020 | Cuidado de los ojos

Blefaritis: causas, síntomas y tratamiento

La blefaritis es una enfermedad óculo-cutánea que se caracteriza por la inflamación del párpado, concretamente en el borde libre donde nacen las pestañas.

Los síntomas de blefaritis pueden ser diversos, pero la hinchazón suele ir acompañada del enrojecimiento del párpado y el ojo, la presencia de descamación y costras en el borde palpebral, sensibilidad a la luz (fotofobia), picor, ardor, la sensación de cuerpo extraño, lagrimeo y lágrimas espesas y/o visión borrosa. En ocasiones también puede producirse una pérdida o caída de pestañas.

En función de la localización de los síntomas, la blefaritis se divide en dos grandes tipos: la anterior y la posterior.

Se conoce como blefaritis anterior cuando afecta a la superficie exterior del párpado, al borde libre en el que se fijan las pestañas. Por el contario, se trata de una blefaritis posterior si los síntomas se manifiestan en la superficie interna del párpado. Es decir, la parte que está en contacto con la conjuntiva del ojo. 

La blefaritis anterior suele aparecer como consecuencia de una infección bacteriana ocasionada por el microorganismo estafilococo (Staphylococcus) o bien estar relacionada con la caspa del cuero cabelludo (blefaritis anterior seborreica).

Por el contrario, la blefaritis posterior está causada por problemas con las glándulas sebáceas de Meibomio, localizadas en esta parte del párpado.

De hecho, las principales causas de la blefaritis suelen ser una infección bacteriana de los folículos pilosos de las pestañas o un acúmulo de material graso (sebo).

También existe la blefaritis por rosácea, una enfermedad de la piel que se caracteriza por un enrojecimiento facial persistente y que puede favorecer esta afección óculo-cutánea; así como la blefaritis seborreica, relacionada con la dermatitis seborreica de la cara o el cuero cabelludo. 

Las infecciones bacterianas y el acúmulo de sebo suelen estar detrás de la mayoría de casos de blefaritis. También patologías cutáneas como la rosácea y la dermatitis seborreica.

Otros factores desencadenantes de esta enfermedad oftalmológica son las alergias oculares, algunos fármacos (por ejemplo, la isotretinoína o la terapia hormonal sustitutiva), el uso excesivo de lentes de contacto, el abuso de lápiz de ojos, la exposición a ambientes irritantes, las situaciones de estrés emocional (blefaritis por estrés) o la fatiga ocular por el uso excesivo de pantallas.

Esto se debe a que esta inflamación de los párpados se acaba desencadenando al fracasar el delicado equilibrio en el que se encontraba la superficie del ojo, alterando la película lagrimal. De ahí que muchos síntomas de blefaritis sean comunes a los del síndrome de ojo seco.

Por su parte, los piojos también pueden provocar una inflamación de los párpados, aunque con mucha menor frecuencia; mientras que en otras ocasiones no es posible determinar exactamente qué causa la blefaritis

Es frecuente la confusión de esta enfermedad con la presencia de orzuelos. De hecho, es cierto que ambas afecciones pueden estar relacionadas, sobre todo en los casos de orzuelos de repetición.

Sin embargo, la principal diferencia entre orzuelo y blefaritis es que el primero consiste en la aparición de un nódulo rojo y blando producido por una infección aguda de las glándulas sebáceas del párpado.

Por su parte, la blefaritis se manifiesta con otros síntomas y no siempre está relacionada con un proceso infeccioso.

A veces, la presencia de un ‘bulto’ en el párpado no es por un orzuelo, sino que se trata de un calacio o chalazión. En estos casos, el nódulo es firme e indoloro y se debe a la obstrucción de dichas glándulas.  

Esta inflamación de los párpados puede afectar a cualquier persona de forma puntual, pero es especialmente común entre los mayores de 50 años y tiende a ser una enfermedad crónica.

No obstante, con el cuidado ocular y el tratamiento para la blefaritis adecuados se puede prevenir su reaparición y el riesgo de complicaciones. Entre ellas, conjuntivitis crónicas, lesiones o úlceras corneales por irritación (queratitis), cicatrización en los párpados, la pérdida de las pestañas (madarosis) o alteraciones en su crecimiento (triquiasis y distriquiasis) y problemas con la película lagrimal (lagrimeo excesivo u ojo seco).

En la blefaritis, el tratamiento específico dependerá de la causa que lo provoca. Sin embargo, una adecuada higiene ocular es fundamental, ya que una superficie palpebral limpia y de bordes suaves resulta resbaladiza para las escasas bacterias que permanecen tras la limpieza. Por tanto, se minimiza el riesgo de infección e inflamación.

De hecho, incluso cuando ya se han manifestado los síntomas de blefaritis, una correcta higiene de los párpados y los ojos puede mejorarlos e incluso eliminarlos por sí solos.

Además, este hábito es de gran ayuda para prevenir los cambios degenerativos del borde palpebral y las pestañas.

Respecto a cómo limpiar los párpados de los ojos, esta higiene ocular debe hacerse a diario. Primero se recomienda lavar la zona con agua caliente, realizando un suave masaje para facilitar el drenaje de las glándulas sebáceas.

A continuación, hay que limpiar la zona con productos específicos como soluciones, geles o toallitas para blefaritis. En ningún caso se debe recurrir a remedios caseros como los lavados con agua y sal o manzanilla.

Es importante que las toallitas para blefaritis o gasas con solución limpiadora sean de un solo uso. De lo contrario, se podría trasladar la infección de un párpado a otro. Por esta misma razón, tampoco se deben frotar los ojos con las manos.

Esta limpieza de párpados debe realizarse de dentro hacia fuera, insistiendo en el borde libre donde nacen las pestañas.

Por la relación que puede existir entre blefaritis y ojo seco, el uso de lágrimas artificiales puede reducir las molestias. Asimismo, existen complementos alimenticios con vitaminas que promueven la salud y bienestar ocular.

En caso de que se haya producido una caída de pestañas por blefaritis, existen cremas que contribuyen a su regeneración.

También se recomienda usar cosméticos y maquillaje aptos para ojos sensibles, pues ciertas sustancias pueden resultar demasiado irritantes o causar alergias que desencadenen nuevos episodios de blefaritis.

Finalmente, en ciertos casos será necesario recurrir a antibióticos tópicos u orales y/o colirios con corticoides.

Si la blefaritis está provocada por una patología concreta como la dermatitis seborreica o la rosácea, estas se deberán tratar independientemente.

  

 

 

Bibliografía

Redacción. Blefaritis y disfunción de glándulas de meibombio [en línea]. Sociedad Española de Oftalmología. <https://www.oftalmoseo.com/patologias-frecuentes-2/blefaritis-y-disfuncion-de-glandulas-de-meibomio/>

Redacción. Blefaritis. Mayo Clinic, 2018. < https://www.mayoclinic.org/es-es/diseases-conditions/blepharitis/symptoms-causes/syc-20370141>

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