Los diferentes tipos de dolor de espalda

25 enero 2021 | Tratamiento del dolor

Los diferentes tipos de dolor de espalda

El dolor de espalda constituye, por orden de frecuencia, el primer problema de salud crónico en nuestra sociedad. Esto lo convierte en motivo de consulta habitual en atención primaria y las oficinas de farmacia.

La elevada prevalencia de esta patología se explica al tratarse de un trastorno muy heterogéneo. 

De este modo, podemos hablar de diferentes tipos de dolor de espalda principalmente en función de la zona de la columna afectada, su duración, los síntomas que produce y las causas que lo originan.

Cabe recordar que esta dolencia puede ser muy limitante y suele tener un importante impacto en la vida personal, social y laboral de quienes la sufren.

Por este motivo, es fundamental un diagnóstico y tratamiento adecuado del dolor de espalda desde el primer momento en que aparece. 

 

Dolor cervical, dorsal y lumbar

Existen distintos dolores de espalda según el área de la columna vertebral afectada: cervical, dorsal y lumbar.

 

Dolor cervical

La cervicalgia hace referencia al dolor localizado en la zona cervical de la columna.

El dolor de cervicales es una afección frecuente. Concretamente, se estima que un 30-40% de la población presentará este tipo de dolor en algún momento de su vida. 

En el dolor cervical, las causas pueden ser muy diversas. Una de las más frecuentes es la tortícolis. Este tipo de dolor de espalda se caracteriza por una contracción muscular prolongada en la región del cuello y una limitación de la movilidad cervical que suele durar menos de una semana. 

Las causas de la tortícolis pueden ser movimientos bruscos, repetidos o forzados, malas posturas, el estrés o la fatiga.

Otro tipo de dolor de cervicales es el llamado esguince o latigazo cervical. Este suele estar asociado a un traumatismo, generalmente un accidente de tráfico, que provoca un movimiento repentino de la cabeza hacia atrás, hacia delante o en ambas direcciones. 

Este latigazo cervical puede ocasionar un daño importante en diversas estructuras del cuello como articulaciones, músculos, ligamentos y nervios. Por ello, el diagnóstico y el tratamiento temprano es clave para prevenir consecuencias o secuelas permanentes.

La rectificación cervical también puede ser motivo de este tipo de dolor de espalda. Se trata de una patología que se presenta cuando se pierde o disminuye considerablemente la curvatura normal o fisiológica en esta parte de la columna vertebral. 

Con el paso de los años, hay que considerar la artrosis en las cervicales como posible origen de esta dolencia.

Otras causas de dolor cervical menos frecuentes pueden ser la artritis reumatoide, la polimialgia reumática u otras artropatías de la columna vertebral como la hernia discal cervical.

Los síntomas de dolor cervical pueden incluir dolores de cabeza tensionales (cefalea holocraneana o en forma de casco), mareos, vértigos y parestesias en brazos y manos, entre otros.

 

Dolor dorsal

La dorsalgia engloba los diferentes tipos de dolor de espalda que se localizan en la zona de las vértebras dorsales.

No obstante, los síntomas de dolor dorsal pueden ser muy variados dependiendo de su causa.

Cuando se trata de un dolor dorsal de tipo mecánico, suele deberse a una contractura muscular por sobreesfuerzo o una deficiente higiene postural. De ser así, puede aparecer como un dolor de carácter moderado que empeora con el movimiento, o bien mantenerse de forma constante y prolongada en el tiempo. 

Por el contrario, cuando se trata de un dolor agudo, hay que pensar en una posible afectación del nervio intercostal. En este caso, el dolor se irradia a lo largo de la costilla y se exacerba de forma importante con el movimiento e incluso con la inspiración profunda.

 

Otras posibles causas de dolor de espalda dorsal son la escoliosis (desviación de la columna vertebral) y la hipercifosis (curvatura exagerada hacia delante de la espalda). También puede tratarse de una hernia discal dorsal, aunque la localización torácica de esta patología es la menos frecuente de toda la columna.

 

Si la dorsalgia aparece de forma aguda y es muy intensa, hay que acudir rápidamente al médico, ya que podría estar provocada por un aplastamiento o fractura vertebral.

Del mismo modo, cabe recordar que los órganos contenidos en la caja torácica pueden producir patrones de dolor dorsal similares a los causados por las lesiones musculoesqueléticas. Por ejemplo, una angina de pecho, las úlceras gástricas u otros problemas gastrointestinales.

El dolor de espalda puede aparecer en las vértebras cervicales, dorsales o lumbares, siendo esta última la localización más común.

 

Dolor lumbar

La lumbalgia o lumbago hace referencia al dolor procedente o localizado en la zona lumbar. Esta región es la localización más frecuente del dolor de espalda.

Se estima que el 70% de los casos de lumbalgia son debidos a problemas funcionales de la columna.

Esto se debe a que la zona lumbar es un área muy vulnerable del organismo, sobre todo porque suele estar sometida a esfuerzos constantes, malas posturas, un uso incorrecto o falta de tono muscular.

Los datos señalan que 8 de cada 10 personas sufrirán lumbalgia en algún momento de sus vidas y, de hecho, constituye el principal motivo de baja laboral en el mundo occidental.

La causa de dolor lumbar en personas jóvenes suele ser la contractura de la musculatura o bien un estiramiento excesivo o desgarro del músculo (esguince o distensión muscular). Este suele aparecer como consecuencia de posturas forzadas relacionadas con el trabajo, el estrés o las actividades deportivas.

En estos casos, el principal síntoma de dolor lumbar acostumbra a ser un dolor moderado uni o bilateral, de ritmo mecánico y sin irradiación a otras partes del cuerpo. 

Por el contrario, la aparición de dolor propagado a extremidades inferiores podría ser síntoma de una protrusión o una hernia discal lumbar o ciática.

También hay que tener en cuenta que, con el paso de los años, tiene lugar un proceso degenerativo en la columna lumbar (degeneración de discos) que comienza por el disco intervertebral y va afectando progresivamente a las facetas articulares y al resto de elementos vertebrales.

A menudo este proceso degenerativo causa dolor e incluso alteraciones neurológicas, por lo que la prevalencia de la lumbalgia se incrementa con el paso de los años y constituye un motivo de dolor crónico en la tercera edad.

Por su parte, la artrosis y la osteoporosis producen una alteración de las vértebras. Este fenómeno no tiene por qué provocar dolor lumbar, aunque sí puede favorecer la aparición de situaciones que lo causen. 

En otras ocasiones, la causa del dolor lumbar resulta inespecífica. Por ello, si esta dolencia va acompañada de otros síntomas no mecánicos (por ejemplo, de tipo urinario, menstrual, etc.) hay que acudir al médico lo antes posible.

 

¿Cuánto dura el dolor de espalda?

Los tipos de dolor de espalda también se pueden clasificar según la duración del dolor.

Si dura menos de seis semanas, se trata de un dolor agudo, mientras que si se prolonga hasta tres meses, pasa a ser subagudo.

En función de su causa, esta dolencia puede cronificarse. De ser así, hablamos de dolor de espalda crónico cuando los síntomas prevalecen más allá de los tres meses.

Otra posibilidad es que se trate de un dolor de espalda recurrente. Esto significa que se producen episodios agudos sucesivos separados por periodos libres de síntomas de tres meses de duración.

En caso de que haya más de tres crisis de dolor agudo en un año, se puede considerar que el proceso se ha cronificado.

 

Síntomas del dolor de espalda

También se puede diferenciar entre tres tipos de dolor de espalda en función de su fisiopatología y los síntomas que producen. 

El dolor de tipo mecánico es el más habitual y se caracteriza porque se agudiza con el movimiento y disminuye o cede cuando se está en reposo. Suele ser autolimitado.

Por el contrario, el dolor inflamatorio no mejora con el reposo y en algunos casos reaparece o empeora con el descanso nocturno.

Finalmente, el dolor neuropático se caracteriza por la presencia de dolor en la zona de los nervios lesionados y puede describirse como un hormigueo o quemazón que se potencia con el roce. Puede irradiar a las extremidades, alterar la sensibilidad y no cede con el reposo.

 

Causas del dolor de espalda

El dolor de espalda suele tener, en la gran mayoría de los casos, un origen mecánico.

No obstante, también son causas de dolor de espalda las afecciones de tipo orgánico o infeccioso.

Por su parte, ciertas patologías pueden provocar dolor en la columna espinal, sin ser esta la localización del estímulo doloroso.

En otras ocasiones, no es posible identificar la causa ni atribuirlo a una patología específica.

 

 

Bibliografía

Casals, J.L. Gasparyan, A. et alt. Documento de consenso en dolor de espalda [en línea]. Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria y Sociedad Española de Farmacia Familiar y Comunitaria, 2016. <https://www.semergen.es/index.php?seccion=biblioteca&subSeccion=detalleDocumento&idD=113>

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