Dolor de rodilla: causas y tratamiento

21 diciembre 2021 | Tratamiento del dolor

Dolor de rodilla: causas y tratamiento

El dolor de rodilla es una dolencia frecuente, debido a la gran carga y el estrés a los que está sometida esta articulación.

En ese sentido, cabe recordar que las rodillas no solo brindan estabilidad, sino que proporcionan la flexibilidad necesaria para la coordinación y la ejecución de la marcha. Además, ciertos deportes o trabajos implican un sobreesfuerzo o impacto repetido en las rodillas, haciéndolas aún más vulnerables a posibles daños.

En el dolor de rodilla, las causas más habituales son las lesiones o los procesos degenerativos. Sin embargo, esta dolencia puede estar originada por otras afecciones o enfermedades. 

La sintomatología es muy variable y depende principalmente de cuál sea la causa del dolor de rodilla.

Más allá del dolor, que puede manifestarse con mayor o menor intensidad, otros síntomas comunes son la inflamación, la rigidez, el enrojecimiento de la zona, la temperatura al tacto, la debilidad o inestabilidad, el sonido de chasquidos o crujidos y la disfuncionalidad.

El dolor de rodilla aparece cuando una de las estructuras de la articulación se lesiona, desgasta o enferma.

También puede intuirse la causa del dolor de rodilla en función de cuándo aparece o empeora esta dolencia. Por ejemplo, si la molestia se presenta en reposo, al flexionar y estirar la pierna, al andar, al subir y bajar escaleras, al agacharse y levantarse, o al correr. 

Otro factor determinante a la hora de establecer las posibles causas es identificar la zona en la que se focaliza el dolor: en la parte anterior, superior, inferior, detrás de la rodilla, o bien en la zona interna, media o lateral.

Determinar la causa del dolor de rodilla es fundamental para poder iniciar el tratamiento más adecuado, ya que este variará en función de cuál sea su origen.

Los problemas de rodillas aumentan con el paso de los años, pudiendo ser un motivo de dolor crónico en personas de la tercera edad. Sin embargo, pueden aparecer en cualquier etapa de la vida e interferir con muchas actividades cotidianas.

Además, si no se tratan, pueden tener un gran impacto en la calidad de vida de quienes los sufren.

Dolor de rodillas: causas 

La rodilla es un complejo articular que se compone de huesos, cartílagos, ligamentos y líquidos, así como de músculos y tendones que ayudan a que funcione de forma óptima.

Cuando alguna de estas estructuras se daña, desgasta o enferma, el dolor de rodilla se manifiesta. 

Por ello, las causas de esta dolencia se suelen clasificar según el área afectada y la zona en la que más se focaliza el dolor.

Dolor en la parte anterior de la rodilla 

Luxación de rodilla

Se trata de una lesión en la que la rótula se desplaza súbitamente hacia el lateral, abandonando su posición normal en la zona anterior del fémur.

La primera vez que se sufre una luxación de rodilla suele acompañarse de un dolor severo y deformidad en la articulación. Pero también se producen hematomas, desgarros en los ligamentos de la rótula y daños en los cartílagos articulares.

Las principales causas de la luxación de rodilla son ciertos movimientos y cambios bruscos de velocidad frecuentes en deportes como el fútbol y el básquet. Sin embargo, también puede deberse a un traumatismo en la rodilla.

Puede haber episodios posteriores de luxación que son menos dolorosos, pero que causan igualmente daños en la articulación.

Artrosis

El dolor de rodilla es una de las principales causas de dolor articular. De hecho, se trata de una de las articulaciones más afectadas por la artrosis, una enfermedad que provoca la degeneración del cartílago articular.

La artrosis en las rodillas suele caracterizarse por rigidez, tumefacción y dolor, e incluso impotencia funcional. Concretamente, puede ocasionar dificultad al caminar, subir escaleras, sentarse y levantarse de la silla.

Suele aparecer generalmente a partir de la mediana edad y su origen va asociado con a la sobrecarga de la articulación como consecuencia de ciertas actividades como los deportes de ocio y profesionales.

Sin tratamiento, la artrosis de rodilla puede conducir a una incapacidad severa.

Dolor en la parte superior de la rodilla

Tendinitis cuadricipital

Consiste en la inflamación del tendón del cuádriceps, el cual nace de la rótula y se prolonga hacia el músculo.

Sus principales causas son un entrenamiento excesivo o mal dosificado del cuádriceps y una mala posición de la rótula.


Bursitis suprapatelar

Detrás del tendón del cuádriceps hay una bolsa o bursa llena de líquido sinovial, que permite el desplazamiento de dicho tendón y mejora el funcionamiento del músculo.

Sin embargo, un esfuerzo físico excesivo, el desgaste, una sobrecarga del cuádriceps o una infección pueden hacer que la bursa se inflame y aparezca dolor de rodilla en la parte superior.


Dolor en la parte inferior de la rodilla

Tendinitis rotuliana

El uso excesivo frecuente de la articulación puede provocar una tensión repetitiva en el tendón rotuliano. También, ciertas alteraciones posicionales como el genu varum (tener las piernas arqueadas) o el genu valgo (cuando las rodillas se desvían hacia dentro).

Como consecuencia, el tendón se inflama y provoca dolor debajo de la rodilla sobre todo durante el entrenamiento o al flexionar la articulación.

Esta tendinitis, conocida también como la rodilla del saltador, puede llegar a provocar dolor de rodilla en reposo si se encuentra en un estado avanzado.

Síndrome de Osgood-Schlatter

Se trata de una de las causas de dolor de rodilla más frecuentes durante la adolescencia y consiste en una lesión por sobreuso (uso excesivo o repetitivo) y sobrecarga.

Este síndrome provoca una inflamación del hueso, cartílago y/o tendón de la parte superior de la tibia, donde se adhiere el tendón de la rótula.

Afecta sobre todo a adolescentes que practican deportes que implican correr, hacer giros y saltar como el baloncesto, el voleibol, el fútbol, el tenis o la gimnasia.

Los jóvenes más afectados son aquellos que se encuentran en pleno periodo de ‘estirón’, porque en esta fase los huesos, músculos y tendones crecen muy deprisa y no siempre al mismo ritmo.

Además de dolor en la rodilla, suele provocar sensibilidad y una notable inflamación o protuberancia en la parte inferior de la rodilla.

Dolor detrás de la rodilla 

Artrosis

La artrosis también puede provocar dolor detrás de la rodilla, en función de dónde esté ubicado el mayor deterioro cartilaginoso. 

La dolencia puede incluso presentarse en los laterales de la articulación e irradiarse hacia la zona posterior del muslo.

Quiste de Baker

Problemas en la articulación de la rodilla como la artritis o la ruptura de un cartílago (por ejemplo, las roturas meniscales) pueden provocar que esta produzca demasiado líquido y forme un quiste.

Este quiste puede causar hinchazón e incomodidad y se caracteriza por la aparición de dolor de rodilla al flexionar o extender totalmente la rodilla.

Condromalacia rotuliana

Esta dolencia provoca un desgaste del cartílago. Aparece de forma característica en la adolescencia y los corredores son especialmente propensos a ella. 

La principal causa es un traumatismo menor y repetitivo causado por una desalineación de la rótula. Esta desalineación hace que el cartílago roce contra otros huesos y aparezca un dolor sordo y continuo alrededor y detrás de la rodilla, sin inflamación.

En este caso, el dolor de rodilla se manifiesta principalmente al subir o bajar escaleras, practicar deporte, estar sentados durante mucho tiempo y correr.

Dolor en la zona media, interna o lateral de la rodilla 

Rotura de meniscos

Las lesiones en el menisco son causadas generalmente por la práctica de deportes que involucren las rodillas, o bien un traumatismo en la articulación.

No obstante, también pueden originarse por el desgaste y la degeneración asociada al envejecimiento.

Se caracterizan por un dolor punzante en el interior o el exterior de la articulación de la rodilla y a menudo van acompañadas de restricción funcional. Por ejemplo, al tratar de flexionar o extender la pierna. 

Rotura de ligamento lateral externo 

Los ligamentos laterales externos o internos de la rodilla pueden romperse como consecuencia de una sobrecarga o tensión que no pueden soportar.

Es más frecuente en deportistas, especialmente jugadores de fútbol y esquiadores, pero puede afectar a cualquier persona que sufra un traumatismo.  

Además del dolor de rodilla, también puede provocar la presencia de hematomas en los laterales de la articulación e inestabilidad articular.

Tendinitis

Las tendinitis consisten en una inflamación de uno o varios tendones de la articulación debido a una irritación o sobrecarga.

El dolor de rodilla es el síntoma más destacado y en algunos casos puede llegar a ser tan intenso que dificulte mover la pierna.

Las tendinitis más frecuentes que afectan la parte exterior e interior de la rodilla son la tendinitis de la fascia lata (o síndrome de la banda) y la tendinitis de la pata de ganso.

En la primera, el dolor aparece en la parte exterior y se conoce también como rodilla del corredor, porque es típica en estos deportistas, así como en los ciclistas.

La segunda, en cambio, se caracteriza por dolor en la parte interna de la rodilla y puede ir acompañada de incapacidad para flexionar y estirar la pierna.

Otras causas que pueden provocar este tipo de dolor de rodillas son la rotura de ligamentos cruzados, el esguince de rodilla, las fracturas o enfermedades como la artritis reumatoide, la gota, o la fibromialgia.

Tratamiento para el dolor de rodilla

Antes de iniciar un tratamiento para el dolor de rodilla, es imprescindible identificar su causa.

Para ello, pueden ser necesarios diferentes exámenes físicos y pruebas de imagen.

También habrá que tener en cuenta la evolución de la dolencia en el tiempo, así como otros factores tales como la incapacidad que provoca y el impacto en la calidad de vida.  

Lo que sí es aplicable en todos los casos son una serie de medidas que pueden ayudar a prevenir el dolor de rodilla.

Prevenir el dolor articular

Implementar medidas para prevenir el dolor de rodillas es especialmente importante en personas deportistas. Sin embargo, cualquier persona obtendrá beneficios con ellas.

En ese sentido, es importante usar calzado cómodo en el día a día y evitar los tacones altos. A la hora de practicar deporte, las zapatillas deben ser adecuadas al tipo de pisada y cambiarse con regularidad.

Las personas con malposiciones o deformidades de los pies, como arcos plantares pronunciados o descendidos (pies planos) son más vulnerables a sufrir dolor de rodillas. Por ello, deberían realizar ajustes especiales del calzado y utilizar plantillas ortopédicas.

Mantenerse en un peso saludable también ayuda a proteger las articulaciones y, en especial, las rodillas.

Por su parte, una dieta equilibrada, rica en antioxidantes y unos niveles adecuados de proteína, son otra estrategia más para prevenir futuras lesiones.

Ejercicios para el dolor de rodilla

Realizar ejercicios de estiramiento y fuerza específicos para la rodilla ayuda a fortalecer los músculos de los muslos y proteger la articulación.

En ese sentido, los ejercicios centrados en los músculos isquiotibiales (los músculos que se extienden a lo largo de la parte posterior del muslo) son especialmente beneficiosos.

También aquellos ejercicios con carga excéntrica sobre los cuádriceps y los ejercicios asimétricos.

Terapia conservadora

Ante el dolor de rodilla, en la mayoría de los casos se opta por emplear tratamientos conservadores, es decir, sin cirugía.

Estos incluyen fisioterapia, terapia farmacológica con medicamentos antiinflamatorios y analgésicos (solo durante un periodo corto de tiempo en casos de reagudización), plantillas ortopédicas y el uso de órtesis o soportes de rodilla (conocidas popularmente como ‘rodilleras’) especialmente fabricadas según las necesidades de cada persona.

La aplicación de frío y calor para el tratamiento del dolor también ha demostrado ser efectiva. En concreto, las cremas antiinflamatorias o parches con efecto calor y los sprays con efecto frío para después del ejercicio físico.

También se pueden recomendar bandas o cinchas rotulianas o infrapatelares para su uso durante la actividad física. Estas actúan presionando el tendón para que al realizar el ejercicio la tensión en la inserción del tendón sea menor.

En algunos casos también pueden indicarse infiltraciones articulares con ácido hialurónico o plasma rico en plaquetas y tratamientos con células madre.

Tratamiento quirúrgico

Cuando las medidas conservadoras para el dolor de rodilla no funcionan, se puede considerar la cirugía.

Uno de los procedimientos quirúrgicos más usados es la artroscopia por ser mínimamente invasivo. Esta cirugía se emplea para reparar una desalineación de la rótula, ligamentos lesionados o una rotura de meniscos.

En casos puntuales se puede considerar la posibilidad de implantar una articulación artificial (artroplastia). Este reemplazo articular es particularmente adecuado para las artrosis en estado avanzado.

Estas intervenciones deben ir acompañadas posteriormente de fisioterapia y rehabilitación.

 

Autor: Laboratorios Viñas, departamento científico.

Bibliografía

Redacción. Dolor de rodilla [en línea]. Fisioterapia Online. <https://www.fisioterapia-online.com/dolor-de-rodilla-que-es-causas-sintomas-diagnostico-tratamiento>

Redacción. Dolor de rodilla [en línea]. Mayo Clinic, 2021. <https://www.mayoclinic.org/es-es/diseases-conditions/knee-pain/symptoms-causes/syc-20350849>

Redacción. Lesiones y enfermedades de la rodilla [en línea]. MedlinePlus, Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos, 2020. <https://medlineplus.gov/spanish/kneeinjuriesanddisorders.html>

 

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