Cómo cuidar la piel madura

8 junio 2021 | Cuidado de la piel

Cómo cuidar la piel madura

Los cambios cutáneos están entre los signos más visibles del envejecimiento. Por este motivo, saber cómo cuidar la piel madura es fundamental para poder mitigar los efectos del paso del tiempo.

Los principales cambios que experimenta la piel son la acentuación de las líneas de expresión, la aparición de nuevas arrugas, la formación de manchas (lentigos solares), la pérdida de hidratación, la flacidez, una menor luminosidad, el adelgazamiento de la epidermis (la capa cutánea exterior) y alteraciones de la cicatrización.

Los vasos sanguíneos de la dermis (la capa cutánea intermedia) también se vuelven más frágiles y esto favorece la aparición de puntos rojos y otras lesiones vasculares. 

Al mismo tiempo, el daño solar acumulado puede manifestarse con lesiones como la queratosis actínica o el cáncer de piel.   

El envejecimiento de la piel es inevitable. Sin embargo, los últimos años se ha observado que los hábitos de vida juegan un papel clave a la hora de retrasar y mitigar estos signos de la edad. 

Esto se debe a que el envejecimiento cutáneo viene determinado por causas intrínsecas (genoma) y extrínsecas (exposoma).

El genoma es el conjunto de genes en los que está contenida toda la información necesaria que determinan las características de una persona. De este modo, se trata de causas predeterminadas desde el nacimiento.

En el caso de la piel, por ejemplo, se ha encontrado que hay genotipos de riesgo hacia más metaloproteinasas, unas enzimas relacionadas con la degradación del colágeno. En cambio, otros tienen un riesgo hacia menos acuaporinas, las proteínas encargadas de transportar el agua a través de las células de la piel.

También el tipo de fototipo forma parte del genoma. En ese sentido, se sabe que las pieles claras son más vulnerables al envejecimiento prematuro que las más oscuras.

La buena noticia es que se estima que el genoma influye tan solo en un 25% del envejecimiento cutáneo. El 75% restante vendría determinado por causas ambientales o exposoma.

 

El exposoma hace referencia al conjunto de factores de exposición a los que está sometida una persona desde el momento de su concepción y a lo largo de su vida.

 

El envejecimiento de la piel viene determinado por nuestros genes, pero sobre todo por los factores ambientales. 

En ese sentido, se han definido siete factores externos y modificables que afectan al envejecimiento de la piel. Se trata de la radiación solar, la contaminación, el tabaco, la temperatura (la exposición al calor de forma aguda), la nutrición, el estrés, falta de sueño y el uso de cosméticos.

El papel predominante del exposoma en el envejecimiento no solo permite a las personas tomar un papel activo en este proceso, sino que además resulta clave para los cuidados de la piel madura.

De este modo, la prevención del envejecimiento debe pasar por las siguientes medidas:

- Exposición solar saludable. Hay que evitar el sol durante las horas centrales del día, usar protección solar y protegerse con medidas físicas (ropa, gorras, sombreros y gafas de sol, etc.) cuando se esté en el exterior.

En ese sentido, algunas investigaciones evidencian que las personas que no utilizan protección solar cada día envejecen un 20% más que aquellas que sí lo hacen.

Alimentación rica en antioxidantes. Se ha observado que una dieta que incluya principalmente verduras, frutas, aceite de oliva y legumbres protegería del daño actínico cutáneo, mientras que una alimentación rica en carne y productos lácteos podría ser perjudicial.

También se relaciona el consumo de azúcar con la presencia de más arrugas.

Por su parte, el alcohol tendría igualmente un efecto negativo sobre el envejecimiento de la piel.

Gestión del estrés. El estrés crónico afecta la integridad de la piel y puede dar lugar a una disminución del sistema inmune, estrés oxidativo y daño del ADN.

De este modo, aunque todavía no hay una evidencia directa que demuestre que el estrés acelera o agrava el envejecimiento de la piel, es muy posible que pueda influir en este proceso.

Asimismo, algunos estudios apoyan que el estrés induce un declive en la permeabilidad epidérmica y un deterioro de la función barrera y de recuperación.

Higiene del sueño. Ciertas investigaciones muestran que dormir menos de cinco horas por noche se vincula con más signos de envejecimiento y una reducción de la función barrera de la epidermis.

 Es por ello por lo que es importante conseguir un buen descanso.  

- Cuidados cosméticos. Unos cuidados cosméticos adecuados permiten mantener la piel en óptimas condiciones para cumplir sus diferentes funciones.

Al mismo tiempo, los propios cosméticos pueden ejercer de barrera frente a algunas agresiones externas.

 

Respecto a cuándo se considera una piel madura, no hay una edad determinada. Esto dependerá de todos los factores mencionados anteriormente.

Sin embargo, en las mujeres, es clave la llegada de la menopausia. Este cambio hormonal tiene un importante impacto en el envejecimiento de la piel. 

De hecho, los cambios cutáneos en esta etapa no se asocian tanto a la edad de la mujer, sino al tiempo transcurrido desde el cese de la producción de estrógenos.

En ese sentido, se ha demostrado la pérdida del 1,5% de elasticidad, el 1,1% de grosor y el 2,1% de colágeno por cada año de déficit hormonal.

Por este motivo, la llegada de la menopausia puede ser un criterio para determinar cuándo se considera una piel madura.

En los hombres, también se podría fijar alrededor de los 50 años, que es cuando suelen empezar a manifestarse los principales signos de la edad. 

Cómo cuidar la piel madura pasa principalmente por la fotoprotección y el uso de cosméticos con principios activos que hayan demostrado un efecto beneficioso ante el envejecimiento.

Entre ellos, cabe destacar los retinoides, los polifenoles, los péptidos, la vitamina C, los liposomas de vitamina A y E, el ácido hialurónico, y los alfa-hidroxiácidos.

Estos principios activos son habituales en las cremas para pieles maduras, así como en los sérums.

La pauta cosmética habitual suele consistir en combinar una crema ultra hidratante y reafirmante por la mañana con una crema regeneradora por la noche. Para potenciar su efecto, conviene utilizar previamente un sérum para pieles maduras en ambos momentos del día. 

Si no se había hecho antes, es importante añadir en la rutina cosmética un contorno de ojos para pieles maduras. Cabe recordar que esta parte del rostro es una de las más sensibles y donde más se manifiestan los signos de la edad. 

La rutina de desmaquillado y limpieza debe ser muy suave, con productos emolientes y de alta tolerancia.

Estos cuidados cosméticos se pueden combinar con tratamientos de medicina estética dermatológica como son la mesoterapia, los rellenos de ácido hialurónico, la toxina botulínica, los peelings químicos, los hilos tensores o el láser.

Otra opción, sobre todo cuando los signos de envejecimiento son más acusados, es recurrir a la cirugía estética. El lífting cervico-facial y la blefaroplastia (cirugía de párpados) son las más habituales. 

Respecto a la terapia hormonal sustitutiva, hay evidencia de que mejoraría la tasa de colágeno, la hidratación cutánea, las arrugas, la cicatrización cutánea y la función barrera. Sin embargo, diferentes estudios sugieren que los riesgos superarían a los beneficios.

Finalmente cabe recordar que, ante una mancha o una lesión de nueva aparición, hay que acudir siempre al dermatólogo para que pueda valorarla.

 

 

 

 

Autor: Laboratorios Viñas, departamento científico.

Bibliografía

González-Guerra, E. Errasti, T. et alt. Envejecimiento cutáneo: causas y tratamiento [en línea]. Más Dermatología, 2017. <https://masdermatologia.com/PDF/0190.pdf

Redacción. Cambios en la piel por el envejecimiento [en línea]. MedLine Plus. Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos, 2020. <https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/004014.htm>

Ramírez, A. El exposoma. Los factores que influyen en el envejecimiento de la piel [en línea]. Academia Española de Dermatología y Venereología, 2017. <https://aedv.es/el-exposoma-los-factores-que-influyen-en-el-envejecimiento-de-la-piel/>

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