5 consejos prácticos a seguir después de un golpe en la cabeza en niños

7 enero 2020 | Salud infantil

5 consejos prácticos a seguir después de un golpe en la cabeza en niños

Los golpes en la cabeza en niños son muy comunes. De hecho, se estima que el 50% de los traumatismos craneales o craneoencefálicos se producen en menores de 15 años.

Esto se debe a que la infancia es una etapa de aprendizaje psicomotor y en la que los más pequeños tienden a sobrevalorar sus capacidades.

Afortunadamente, la gran mayoría de los traumatismos en la cabeza son leves y no producen daños, más allá de la posible aparición de un chichón o una pequeña herida. Sin embargo, suelen generar una gran preocupación entre padres y cuidadores.

Tanto es así, que las caídas y los golpes en la cabeza en bebés y niños son un motivo frecuente de consulta en los servicios de urgencia.

Es cierto que sus características anatómicas los hacen más susceptibles a padecer una lesión intracraneal. Pero las cifras dicen que solo 1 de cada 10 niños sufrirá un traumatismo craneoencefálico no banal a lo largo de la infancia.

La gran mayoría de los golpes en la cabeza son leves y no causan daños importantes, pero hay que saber cómo actuar cuando se producen

En el caso de los menores de 2 años, las causas de golpes en la cabeza más frecuentes son las caídas accidentales por un descuido de los cuidadores (por ejemplo, desde el cambiador o la cama) o como consecuencia del aprendizaje de caminar.

En los niños mayores de 2 años, en cambio, son los accidentes de tráfico y los atropellos las causas de traumatismo craneoencefálico más habituales, además de las caídas. También, en la última etapa de la infancia, los accidentes deportivos pueden ser origen de un golpe fuerte en la cabeza.

Es precisamente por su gran prevalencia durante la infancia y la intranquilidad que generan que es fundamental saber cómo actuar ante un posible traumatismo craneal en los más pequeños.

  1. Mantener la calma y evaluar el golpe. Los golpes en la cabeza en bebés y niños causan mucha preocupación. Aún así, hay que recordar que en la gran mayoría de los casos se trata de traumatismos craneales leves que no provocan daños de consideración.

    Por este motivo, ante una caída o golpe en la cabeza, lo primero es tratar de mantener la calma.

    El siguiente paso es valorar la gravedad del traumatismo. Cómo saber si un golpe en la cabeza es grave dependerá de una serie de factores.

    Cuando no hay una altura considerable (superior a 1 metro) ni aceleración, es difícil que se pueda producir una lesión importante. En ese sentido, cabe decir que la mayoría de caídas en bebés y niños son desde su propia altura o esta es inferior a los 50 centímetros.

    Otro factor pronóstico a tener en cuenta es la pérdida de conciencia en el momento del traumatismo. En caso de que esta se produzca, sobre todo si dura más de 5 minutos, es cuando habrá mayor riesgo de lesión intracraneal grave.

    Finalmente, la presencia de síntomas neurológicos que no cesan son otra señal de alarma. Entre ellos, vómitos repetitivos, un nivel de conciencia oscilante o los movimientos anómalos.

    La explicación a por qué se vomita después de un golpe en la cabeza suele estar en una reacción desproporcionada del organismo ante determinados factores desencadenantes (síncope vasovagal).

    De hecho, la correlación entre golpe en la cabeza y vómito ocurre hasta en un 11% de los traumatismos craneoencefálicos. Pero es solo cuando estos vómitos se mantienen que pueden constituir un síntoma de golpe en la cabeza grave.
  1. Curar las heridas. Si el traumatismo ha provocado una herida, esta se debe evaluar.

    En caso de que se trate de un pequeño corte, un rasguño o una abrasión, se deben seguir las recomendaciones respecto a los cuidados de heridas más frecuentes.

    Por el contrario, habrá que acudir a atención primaria o urgencias cuando haya una herida abierta o que afecte a estructuras subcutáneas.
  1. Calmar el dolor. Las lesiones más habituales en los golpes en la cabeza en bebes y niños son los chichones. Estos no suelen tener mayor importancia, pero pueden causar dolor.

    Una medida para aliviar las molestias que provocan es aplicar frío en la zona del chichón. Por ejemplo, a través de compresas humedecidas.

    Otra recomendación es el uso de productos específicos para golpes en niños. Estos suelen estar formulados a partir de plantas medicinales de efecto calmante. Entre ellas, el árnica, el harpagofito y la matricaria marítima.

    También pueden contener ingredientes que proporcionen un efecto frescor, como la menta.

    La ventaja de este tipo de productos para golpes en niños es que se pueden utilizar tantas veces como sea necesario.

    En caso de que se presente dolor de cabeza, también se podría tomar paracetamol o ibuprofeno en las dosis habituales.
  1. Mantener la observación. Aunque el traumatismo haya sido leve y no se presenten síntomas neurológicos, el bebé o niño debe permanecer en un ambiente tranquilo y bajo la supervisión de un adulto durante las 24 horas siguientes.

    Esta medida es fundamental para detectar la aparición de problemas de forma tardía.

    La conveniencia de no dejar dormir a los niños después de un golpe es una creencia muy extendida. Sin embargo, sí pueden dormir cuando el traumatismo sucede de noche, coincide con su horario de siesta o simplemente tienen sueño.

    La única prevención es despertarlos cada cuatro horas aproximadamente para observar sus reacciones y descartar cualquier comportamiento anómalo.

    En caso de que presenten vómitos, se les puede ofrecer una dieta blanda al cabo de dos horas. 
  1. Reinicio de la vida normal. Superadas las 24 horas tras el traumatismo, ya se puede retomar el ritmo de vida normal.

Golpes en la cabeza: cuando preocuparse

Cabe insistir, una vez más, en que la gran mayoría de los traumatismos craneoencefálicos son leves y no ocasionan secuelas.

No obstante, hay que saber después de un golpe en la cabeza, cuándo ir al médico, pediatra o a los servicios de urgencia.

  • Golpe en la cabeza en bebés menores de un año.
  • Traumatismo craneal por un mecanismo de alto impacto. Por ejemplo, un accidente de tráfico o un choque en la práctica de deporte.
  • Caída desde una altura superior a un metro.
  • Herida abierta que requiere sutura.

Síntomas de golpe en la cabeza grave:

  • Pérdida de conciencia
  • Vómitos repetidos
  • Dolor de cabeza intenso o progresivo
  • Lloro inconsolable
  • Somnolencia y/o problemas para despertar
  • Comportamientos anómalos y confusión
  • Movimientos extraños de los ojos, cara o extremidades
  • Presencia de líquido o sangre en los oídos o la nariz
  • Hematoma importante o localizado debajo de ambos ojos o detrás de las orejas
  • Pupilas de los ojos de diferente tamaño
  • Alteración de la visión
  • Dificultades para caminar o hablar
  • Cualquier otro síntoma que resulte extraño o cause preocupación

En conclusión, si el golpe ha sido de baja intensidad, el niño no ha perdido el conocimiento y no hay presencia de síntomas neurológicos, hay que tratar de conservar la calma y se debe mantener la observación en casa durante las siguientes 24 horas.

Solo en caso de que las circunstancias variaran, aparecieran señales de alarma en las horas posteriores o hubiera síntomas que causaran intranquilidad habría que consultar con el médico o acudir a urgencias.

Bibliografía

Silva, N. García, A. Traumatismos cranoencefálicos [en línea]. Pediatría Integral, 2014. <https://www.pediatriaintegral.es/publicacion-2014-05/traumatismos-craneoencefalicos/>

González, M. Traumatismo craneal [en línea]. Protocolos diagnósticos y terapéuticos en urgencias de pediatría. Sociedad Española de Urgencias de Pediatria, 2019. <https://seup.org/pdf_public/pub/protocolos/18_Traumatismo_craneal.pdf>

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