Verrugas: causas, tipos y cómo eliminarlas

22 julio 2021 | Cuidado de la piel

Verrugas: causas, tipos y cómo eliminarlas

Las verrugas son lesiones frecuentes que pueden aparecer en cualquier parte del cuerpo con diferentes morfologías. Suelen ser benignas y, con el tiempo, desaparecen por sí solas. El problema es que a veces pueden provocar molestias como dolor y picor.

En el caso de los niños, además, es complicado evitar que se toquen, rasquen o froten las verrugas, por lo que pueden diseminar la infección y hacer que aparezcan nuevas lesiones en otras partes del cuerpo.

Las verrugas en adultos y jóvenes, en cambio, suelen ocasionar sobre todo un malestar estético. 

Estas lesiones pueden aparecer a cualquier edad, pero son poco frecuentes durante la lactancia. Su prevalencia aumenta en la niñez hasta que alcanza un punto máximo en la adolescencia y luego disminuye drásticamente. De este modo, las verrugas en adultos mayores o ancianos suelen ser raras.

Las personas que sufren microtraumatismos locales con frecuencia, como los atletas, los mecánicos o los carniceros, tienen un mayor riesgo de sufrir verrugas en las manos y que estas sean especialmente grandes y numerosas. Además, las lesiones tienden a ser recurrentes y resistentes al tratamiento.  

Causas de las verrugas

Ante la duda de por qué salen las verrugas,  cabe recordar que estas están causadas por el Virus del Papiloma Humano (VPH), del que existen aproximadamente 100 subtipos.

La inoculación inicial puede estar provocada por traumatismos o la maceración de la piel. De ahí que sea más frecuente en niños y adultos con piel seca o atópica, pie plano, sudoración excesiva que se muerden las uñas o que utilicen un calzado inadecuado.

Las verrugas son intensamente contagiosas, por lo que una vez se ha inoculado el virus, este se puede transmitir por contacto directo (piel con piel) o indirecto (a través de ropa u objetos contaminados).

Esta diseminación es favorecida por factores inmunitarios, por lo que las personas inmunodeprimidas tienen especial riesgo de desarrollar lesiones generalizadas difíciles de tratar. Sobre todo, aquellas con infección por SIDA o Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH) o con un trasplante de órganos.

El periodo de incubación de las verrugas es variable, pudiendo ir de los dos a los veinte meses. Aún así, lo más común es que sea de tres a cuatro meses.  

Tipos de verrugas

El aspecto de las verrugas varía según el tipo de Virus del Papiloma Humano que las provoca y su localización. En función de ello, se puede hablar de diferentes tipos de verrugas.

Verrugas comunes

Las verrugas comunes o vulgares son pequeñas protuberancias bien delimitadas, redondeadas, duras, rugosas y del color de la piel, blanquecino o nacarado. Su tamaño puede ser variable, pero suele ser menor de 6mm de diámetro y presentarse con lesiones únicas o múltiples.

Aparecen con mayor frecuencia en zonas que sufren traumatismos, por lo que este tipo suele estar detrás de las principales verrugas en las manos, los dedos, las rodillas y la cara.

Existen variantes con formas inusuales como las verrugas en forma de coliflor, las cuales tienen un aspecto que recuerda al de este vegetal. De ser así, tienden a aparecer en el cuello cabelludo y la zona de la barba.

Estas verrugas suelen ser asintomáticas, aunque en ocasiones pueden causar un dolor leve.

 

Existen diferentes tipos de verrugas, pero todas ellas son altamente contagiosas a través del contacto piel con piel u objetos contaminados. 

Verrugas filiformes

Estas lesiones tienen un aspecto alargado y angosto. Es la morfología que suelen adquirir las verrugas en el párpado. También pueden aparecer en otras partes de la cara, los labios, y el cuello. 

De hecho, pueden salir verrugas por afeitarse por el traumatismo diario que supone y cuando sucede, suelen ser de este tipo.

Estas lesiones tienden a ser asintomáticas y de fácil tratamiento.

Verrugas planas

Tal como indica su nombre, se trata de lesiones pequeñas, muy poco sobreelevadas y que suelen observarse sobre todo en niños y jóvenes. Suelen ser múltiples y aparecer en la cara, el dorso de las manos y a lo largo de las marcas de rascado.

Este tipo de verrugas no suelen causar síntomas, aunque pueden ser difíciles de tratar.

Verrugas plantares

Las verrugas en los pies aparecen en las plantas y, como consecuencia de la presión, son lesiones planas. Suelen provocar dolor al tocarlas y pueden causar molestias al caminar y estar de pie.

Estas verrugas en los pies pueden ser múltiples e incluso adoptar un aspecto de ‘mosaico’ (verrugas en mosaico).

Verrugas en las uñas

Se trata de verrugas vulgares que se localizan alrededor o por debajo de las uñas (verrugas periungueales).

Suelen ser asintomáticas, aunque pueden provocar fisuras en la piel que causen dolor. Las personas con verrugas en las uñas suelen perder la cutícula y son susceptibles a sufrir una infección de los tejidos periungueales (paroniquia).

Este tipo de verrugas son más frecuentes en quienes se muerden las uñas o tienen trabajos en los que deben estar en constante contacto con el agua.

Debido a su peculiar localización, suponen un mayor reto terapéutico.

Verrugas genitales

Estas verrugas, también conocidas como condilomas acuminados, aparecen en la región púbica, genital (verrugas en el pene o la vulva), perianal o intragenital. Constituyen una infección de transmisión sexual. 

Cómo eliminar las verrugas

La evaluación clínica suele ser suficiente para saber si es una verruga u otro tipo de lesión.

Generalmente puede diagnosticarse una verruga cuando no presenta líneas cutáneas que crucen su superficie y hay lesiones puntiformes negras en el centro. Esto último es señal de vascularización, por lo que las verrugas sangran al ser rasuradas.

No obstante, a veces las verrugas pueden confundirse con otras lesiones como callos, molusco contagioso, lunares verrugosos (lunares en forma de verruga), liquen plano o queratosis seborreica.

También debe descartarse que no se trate de carcinomas. De ser así, tendrían un aspecto ulcerado, serían persistentes y crecerían de forma irregular.

Muchas verrugas, sobre todo las verrugas comunes, involucionan espontáneamente. De hecho, se estima que un 30% desaparece sin ningún tratamiento en los primeros seis meses, mientras que un 65% lo hace en los dos primeros años. Muy pocas verrugas persisten más de cinco años. 

Sin embargo, hay que tener en cuenta que las verrugas sin tratar representan una fuente permanente de infección y diseminación del virus. Además, su afectación estética puede causar un importante malestar, sobre todo cuando se localizan en zonas muy visibles como las verrugas en la cara o las manos.

Por su parte, las verrugas en los pies pueden causar dolor y molestias en el día a día.

Es por todo ello que en muchos casos resulta conveniente iniciar un tratamiento para las verrugas.

La primera opción terapéutica es el ácido salicílico a concentraciones de entre un 10 y un 25%. Este principio activo tiene un efecto queratolítico y consigue resultados satisfactorios en la mayoría de verrugas en las manos, los pies, y las rodillas. Además, es muy bien tolerado.

Este tratamiento para las verrugas suele consistir en aplicar el concentrado de ácido salicílico en la lesión, esperar a que se seque, y colocar un parche adhesivo para que la oclusión potencie la descamación de la lesión. 

Otros métodos queratolíticos para eliminar las verrugas son el ácido glicólico, el ácido láctico y los retinoides.

El tratamiento de las verrugas también se puede hacer mediante agentes cáusticos que ‘queman’ el tejido. Por ejemplo, el nitrato de plata, la cantaridina y el ácido tricloroacético.

Finalmente, los métodos físicos y quirúrgicos son una opción para otros casos. Entre estos, destacan la crioterapia, la electrodesecación y curetaje, la escisión quirúrgica y el láser.

Hay que recordar que no existe ningún tratamiento para las verrugas 100% efectivo.

De hecho, la eficacia del ácido salicílico para las verrugas depende en gran parte de la constancia al aplicar el preparado tópico a lo largo de un periodo que puede alargarse varias semanas.

Paralelamente, es clave mantener una higiene extrema en la zona afectada, evitando tocar la verruga con las manos para reducir el riesgo de autoinoculación en otras partes del cuerpo.

Es aconsejable consultar al dermatólogo cuando las verrugas son de gran tamaño (más de 0,5 cm) o múltiples, afectan a zonas especialmente delicadas como la cara o presentan una forma o colores extraños. 

En el caso de las verrugas genitales, su diagnóstico y tratamiento deben ser establecidos necesariamente por el dermatólogo. Por lo que respecta a las mujeres, también será necesario realizar una exploración ginecológica completa. 

Autor: Laboratorios Viñas, departamento científico.

Bibliografía

Moreno, J.C. Verrugas, un talón de Aquiles para la dermatología [en línea]. Fundación Piel Sana de la Academia Española de Dermatología y Venereología, 2016. <https://fundacionpielsana.es/mi-enfermedad/verrugas-un-talon-de-aquiles-para-la-dermatologia>.

Redacción. Verrugas [en línea]. MedlinePlus: Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos, 2016. <https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/000885.htm>. 

Redacción. Verrugas comunes [en línea]. Mayo Clinic, 2020. <https://www.mayoclinic.org/es-es/diseases-conditions/common-warts/symptoms-causes/syc-20371125>

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