Cómo cuidar una cicatriz

21 julio 2022 | Cuidado de la piel

Cómo cuidar una cicatriz

Saber cómo cuidar una cicatriz es fundamental para minimizar no solo su impacto estético, sino también a nivel funcional.

Por una parte, cabe recordar que las cicatrices pueden afectar significativamente a la autoestima de las personas, con las consiguientes implicaciones a nivel personal, social y laboral. Esto suele agravarse cuando las marcas están en zonas muy visibles como el rostro o las manos, o son de un tamaño importante.

Además, muchas de ellas pueden evocar recuerdos o experiencias traumáticas.

Por otro lado, conocer cómo cuidar una cicatriz reciente también es clave para prevenir una mala cicatrización de las heridas o que estas acaben siendo dolorosas, limiten el movimiento o interfieran en ciertas funcionalidades.

¿Qué causa las cicatrices?

Existen muchos motivos por los que la piel puede dañarse y formar cicatrices. Entre las heridas más frecuentes, destacan los cortes, las abrasiones, las irritaciones, las quemaduras solares y las quemaduras por contacto directo o indirecto con calor.

Sin embargo, el acné (tanto el acné juvenil como el acné hormonal en la mujer) es una de las principales causas de cicatrices.

Por su parte, las lesiones de rosácea también pueden dejar marcas permanentes en la piel.

Otro tipo de cicatriz son las estrías, que se producen cuando hay un desgarro de las fibras de la dermis y se forman como ‘rayas’ o líneas de textura irregular.

Finalmente, no hay que olvidar las cicatrices por cirugía. En este caso, saber cómo cuidar una cicatriz después de quitar los puntos puede marcar una gran diferencia en su aspecto final y en su impacto a nivel funcional.

El acné, las estrías, los accidentes y las cirugías son las principales causas de formación de cicatrices.

¿En qué consiste el proceso de cicatrización?

La cicatrización de las heridas es el resultado del proceso de autoreparación de la piel ante una lesión.

Cuando se produce un daño a nivel cutáneo, las células de la dermis se activan para detener el sangrado y formar un coágulo, así como parar liberar mediadores químicos que atraen a las células defensivas.

Esta es la primera fase del proceso de cicatrización y suele tener lugar entre las primeras 24 y 48 horas tras la herida.

Los siguientes 15 días se produce lo que se conoce como fase proliferativa, porque la dermis inicia una proliferación a nivel celular para formar nuevos vasos sanguíneos (angiogénesis) y multiplicar los fibroblastos (las células encargadas de formar el tejido conectivo). Es cuando se forman las costras.

La última fase de cicatrización es la más larga y puede prolongarse alrededor de los nueve meses.

Es en este momento cuando tiene lugar una remodelación de los tejidos dañados.

El problema es que, en la mayoría de las ocasiones, este proceso de cicatrización no consigue regenerar completamente la piel y devolverle su forma original. 

En su lugar, se crea un tejido diferente, con un aspecto, una coloración, una vascularización, una flexibilidad y un relieve particular: la cicatriz.

Tipos de cicatrices

Las más frecuentes son las cicatrices atróficas. Estas se muestran hundidas y presentan una coloración rosácea o blanquecina. Son las típicas marcas que quedan como consecuencia del acné o enfermedades de la piel como la varicela.

Sin embargo, también se puede producir un descontrol en el proceso de cicatrización y entonces la piel cicatriza en exceso. Cuando esto sucede, se forman cicatrices hipertróficas o queloides.

Las cicatrices hipertróficas suelen aparecer tras un traumatismo y, aunque respetan los bordes de la herida, la piel suele mostrarse elevada.

Por su parte, los queloides son cicatrices firmes e irregulares, de coloración rosácea, violácea o muy oscuras. Suelen ser dolorosas y sensibles y rebasan los bordes de la herida.

Los queloides son más frecuentes en las cicatrices de cirugías como por ejemplo las cesáreas o tras intervenciones estéticas (abdominoplastias, mamoplastias, etc.).

Consejos para cuidar una cicatriz

El objetivo, tras una herida, es saber cómo cuidar una cicatriz para que no quede marca o que esta sea lo más imperceptible posible.

Aunque los cuidados dependerán del tipo de cicatriz (marcas de acné, estrías, por accidentes o cirugías), hay unas recomendaciones generales que serán de gran ayuda para prevenir una mala cicatrización de la piel y la formación de marcas permanentes y muy visibles.

  • Seguir las recomendaciones indicadas. El protocolo de actuación ante una herida puede ser diferente. No se tratará de la misma forma una simple raspadura que una quemadura de segundo grado o una incisión tras una cirugía.

    Por ello es importante saber cómo actuar ante las heridas más frecuentes como consecuencia de accidentes domésticos.

    Para las heridas de mayor gravedad o quirúrgicas, es fundamental seguir los cuidados recomendados por parte del médico en cuanto a la desinfección y la protección de la zona. 
  • Evitar la exposición solar. Hay que proteger la cicatriz del sol desde el primer momento y hasta que esta adquiera una pigmentación similar a la piel que la rodea. Este proceso puede prolongarse hasta un año aproximadamente.

    Si se debe permanecer en el exterior, es fundamental cubrir la zona con ropa, protector solar o algún tipo de apósito. 
  • Cubrir la herida con parches de silicona. Durante la fase inflamatoria, puede ser conveniente aplicar apósitos especiales que mantengan la herida en un ambiente húmedo. Son los llamados parches de silicona para cicatrices.

    Estos parecen favorecer el proceso de cicatrización, proteger la zona de infecciones y prevenir la formación de cicatrices hipertróficas o queloides.

    Los parches de silicona también ayudan a evitar la exposición de las heridas al sol.
  • Aplicar una crema cicatrizante. Durante la fase final del proceso de cicatrización, conviene aplicar geles o cremas cicatrizantes que aporten humedad y que contengan principios activos que estimulen la reparación de la piel.

    Entre los más efectivos, destacan el Aloe Vera, el Pantenol o el aceite de rosa mosqueta.
  • Seguir una alimentación rica en vitaminas y oligoelementos. Incrementar el consumo de frutas, verduras, frutos secos y semillas es conveniente para favorecer una mejor cicatrización. Esto se debe a que las vitaminas C, A y E parecen tener un impacto positivo en el proceso de reparación de la piel.

    Asimismo, hay que evitar la deficiencia de oligoelementos como el zinc, el manganeso y el cobre, ya que inhibe la proliferación de las células epiteliales y los fibroblastos y retrasa la formación de tejido conectivo.

    Estos minerales pueden encontrarse en el marisco, los granos integrales, las legumbres y los frutos secos.

    Paralelamente, hay que evitar el tabaco, ya que la nicotina interfiere en la fase inflamatoria del proceso de cicatrización y disminuye la formación de fibroblastos. 
  • Utilizar fármacos para las cicatrices queloides. En el caso de que el proceso de cicatrización haya concluido con la formación de una cicatriz de tipo queloide, puede ser necesario el uso de fármacos como cremas con corticoides.

    También se puede recurrir a inyecciones de cortisona u otros esteroides en la zona.
  • Realizar diferentes tratamientos para eliminar las cicatrices. Actualmente existen muchos tratamientos tanto cosméticos como dermatológicos y quirúrgicos para mejorar el aspecto de las cicatrices.

    La elección de uno u otro dependerá del tipo de cicatriz, pero entre los más habituales destacan el láser, los peelings químicos y las infiltraciones con materiales de relleno o plasma rico en plaquetas (PRP).

    En ciertos casos se puede incluso aconsejar extirpar la cicatriz por completo mediante cirugía y cerrar de nuevo la herida para conseguir una cicatriz más estética.

A pesar de seguir estas recomendaciones sobre cómo cuidar una cicatriz, cabe insistir en que la marca final dependerá también de otros factores como la genética, la edad, la localización, el tamaño y la profundidad de la herida, así como su antigüedad.

 

Autor: Laboratorios Viñas, departamento científico.

Bibliografía

Márquez, G. Todo sobre las cicatrices [en línea]. Institut de Dermatología Avanzada. <https://www.iderma.es/es/blog.cfm/ID/15115/ESP/todo-sobre-las-cicatrices.htm>

Redacción. Cómo sanan las heridas [en línea]. MedlinePlus. Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos, 2016. <https://medlineplus.gov/spanish/ency/patientinstructions/000741.htm>

Redacción. Cicatriz [en línea]. MedlinePlus. Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos. <https://medlineplus.gov/spanish/scars.html>

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