El efluvio telógeno es una de las causas más frecuentes de la caída del cabello, sobre todo entre las mujeres jóvenes. Aun así, también puede darse en hombres y en edades más avanzadas.
Se caracteriza por una pérdida de pelo de forma difusa y muy llamativa debido a una alteración en el ciclo de crecimiento del cabello.
Concretamente, la fase de crecimiento (fase anágena) termina antes de lo normal y el pelo entra antes en la fase de caída (fase telógena).
Aunque este tipo de alopecia es reversible y limitada en el tiempo, suele causar mucha preocupación a quienes la sufren.
Conocer las posibles causas y sus síntomas permite poder actuar de forma precoz y frenar la pérdida de cabello.
El efluvio telógeno suele presentarse de forma repentina y, aunque puede tener una duración variable, suele ser transitorio y resolverse por sí mismo. Es lo que se conoce como efluvio telógeno agudo.
No obstante, esta caída del cabello también puede presentar una evolución más persistente. En estos casos, se trata de un efluvio telógeno crónico.
Este tipo de alopecia suele comenzar de forma abrupta y parece afectar principalmente a las mujeres jóvenes y de mediana edad (entre los 30 y los 60 años).
Se diferencia del efluvio telógeno agudo por presentarse de forma prolongada (más de 6 meses), con periodos de empeoramiento y sin estar asociado a un desencadenante específico.
El efluvio telógeno aparece cuando la raíz del folículo piloso sufre un daño específico que interrumpe su fase de crecimiento.
Esto puede deberse a diferentes causas e incluso tener un origen multifactorial. Desde cambios hormonales hasta infecciones, pasando por eventos traumáticos o estresantes o el consumo de ciertos fármacos.
La falta de minerales y vitaminas es una causa frecuente de efluvio telógeno.
La alopecia por falta de hierro es seguramente la más conocida. No obstante, también puede haber una caída del cabello por una deficiencia de biotina, zinc o ácidos grasos esenciales.
Paralelamente, los síndromes de malabsorción también pueden estar detrás de un efluvio telógeno. Esto se debe a que no se pueden absorber correctamente los nutrientes de los alimentos.
Entre estos síndromes, destacan la enfermedad celíaca, la intolerancia a la lactosa o el síndrome del intestino corto.
Por el contrario, un exceso de vitamina A puede, del mismo modo, originar este tipo de alopecia.
La alopecia posparto es una causa muy común de efluvio telógeno agudo. De hecho, se estima que afecta entre un 33 y 50% de las mujeres después del parto.
Esta se debe a los cambios hormonales que van asociados a esta etapa, pero puede verse agravada por una deficiencia de hierro.
De ahí que sea tan importante asegurar el aporte necesario de hierro en la lactancia y los meses posparto.
Debido a los mismos cambios hormonales, el efluvio telógeno también suele aparecer tras un aborto.
Otra causa de este tipo de alopecia puede ser la suspensión de los anticonceptivos orales.
El efluvio telógeno puede ser habitual tanto en el hipertiroidismo (exceso de producción de hormonas tiroideas) como el hipotiroidismo (déficit en su producción).
Las dietas que aportan menos calorías de las que el organismo necesita (dietas hipocalóricas) son otro posible factor desencadenante del efluvio telógeno.
En ese sentido, también puede deberse a una pérdida de peso muy brusca.
Este tipo de alopecia difusa es habitual que aparezca después de que el organismo haya pasado por situaciones que provocan un gran estrés a nivel físico.
Por ejemplo, infecciones que causan fiebres altas (gripe, COVID-19), un traumatismo grave o una cirugía mayor.
Lo mismo puede suceder en caso de padecer enfermedades oncológicas (cáncer), del sistema linfático o autoinmunes (dermatomiositis y lupus eritematoso).
La ansiedad, la depresión o los trastornos bipolares son cuadros psicológicos que pueden provocar, además, un efluvio telógeno.
De hecho, la caída del cabello por estrés es muy común.
El consumo de ciertos medicamentos es otra posible causa de este tipo de pérdida de cabello.
Entre los más habituales, anticoagulantes y antiagregantes, antidepresivos, antivirales y antirretrovirales, anticonceptivos orales, antifúngicos, antidepresivos, omeprazol y retinoides.
Algunas afecciones inflamatorias del cuero cabelludo pueden estar detrás de una caída abrupta del cabello. Sobre todo, si se presentan de forma intensa.
Se trata, por ejemplo, de enfermedades como la psoriasis en el cuero cabelludo o la dermatitis seborreica.
Los cambios de estación pueden traer consigo una mayor pérdida de cabello. Es lo que se conoce como efluvio telógeno estacional.
Esta caída del cabello suele ser especialmente notable con la llegada del otoño.
La luz solar y la radiación ultravioleta pueden favorecer una mayor caída del pelo. Es lo que se conoce como efluvio actínico.
Las vacunas también han sido descritas como causantes de efluvio telógeno, por lo que este puede aparecer tras su administración.
El exceso de metales pesados en el organismo puede tener como síntoma la caída del pelo.
Entre ellos, el mercurio, el arsénico o el talio.
En ocasiones, la causa del efluvio telógeno no es identificable (causa idiopática).
Esto se considera siempre así en el caso del efluvio telógeno crónico.
El efluvio telógeno suele causar mucha preocupación, pero, en la mayoría de los casos, es un proceso temporal y reversible.
La intensidad de los síntomas del efluvio telógeno dependerá sobre todo de la gravedad y la duración del factor desencadenante, más que del factor en sí. También, de la susceptibilidad de cada persona.
Aun así, suelen caracterizarse por los siguientes síntomas.
El efluvio telógeno se caracteriza porque hay una mayor pérdida de cabello de lo habitual.
En el efluvio telógeno, hay una alopecia difusa. Es decir, se pierde pelo en toda la cabeza, no solo en zonas específicas.
La pérdida del cabello es especialmente notoria al lavarse el pelo o ducharse. También, al peinarse.
En ese sentido, es habitual encontrar tanto pelos aislados como mechones en el cepillo, la ducha o la almohada.
Esta caída será aún más evidente si el pelo es largo y oscuro.
Es habitual notar el pelo más fino y con menos densidad, sobre todo en las áreas laterales de la cabeza (a los lados de la frente).
Esto también puede apreciarse al recogerse el pelo en una coleta.
Es importante recordar que, a pesar de que pueda resultar muy alarmante, el efluvio telógeno nunca llega a producir una alopecia completa por sí mismo.
La caída del cabello comienza de forma abrupta. Generalmente, entre 1 y 3 meses después de la causa que lo desencadena.
En algunos casos, la pérdida de pelo va acompañada de picor capilar o dolor en el cuero cabelludo.
El efluvio telógeno puede no requerir un tratamiento específico porque tiende a tener una resolución espontánea.
Es decir, suele remitir por sí mismo al cabo de unos pocos meses y permite una recuperación total de la densidad capilar.
Aun así, los pasos a seguir en cuanto al tratamiento del efluvio telógeno son los siguientes.
Una caída excesiva del cabello puede estar provocada por circunstancias puntuales (cirugía, gripe, vacunas, etc.), pero también hay ciertas condiciones o enfermedades que causan la caída del cabello.
Por este motivo, es importante identificar las causas del efluvio telógeno y, siempre que sea posible, tratarlas.
Paralelamente, es importante descartar que se trate de una alopecia androgenética (aunque a veces pueden coexistir) o una alopecia areata incógnito o difusa.
A pesar de que se suele creer lo contrario, lavar el cabello con frecuencia (un mínimo de 3 o 4 veces a la semana) es beneficioso.
Esto se debe a que ayuda a eliminar todo el pelo maduro que va a caer tarde o temprano.
También hay otros consejos para prevenir la caída del cabello. Entre ellos, utilizar cepillos de púas anchas, el cortado frecuente, el secado 'al aire' y los peinados sin excesiva tensión.
Las deficiencias nutricionales son una de las causas más frecuentes de efluvio telógeno.
En ese sentido, pueden ser recomendables los suplementos para la caída del cabello.
Estos complementos suelen contener vitaminas del complejo B, incluida la biotina, la vitamina B6 y el ácido fólico, entre otras vitaminas para un pelo saludable.
Otros nutrientes que suelen incluir son hierro, zinc y aminoácidos azufrados como la cistina, cisteína y metionina.
También es fundamental incorporar a la dieta alimentos que ayuden a prevenir la caída del cabello.
Es recomendable consultar con un dermatólogo, quien podrá valorar cada caso de forma individual y pautar el tratamiento más adecuado.
Entre las opciones disponibles, el minoxidil de uso tópico ha mostrado resultados favorables en la mejora de la densidad capilar en determinados pacientes.
Paralelamente, pueden estar recomendados otros tratamientos dermatológicos como la aplicación de plasma rico en plaquetas, el láser de baja potencia o el microneedling.
En conclusión, el efluvio telógeno es una causa frecuente de caída de cabello que, aunque puede resultar preocupante, suele ser temporal y resolverse por sí mismo.
Conocer sus posibles causas y síntomas permite actuar a tiempo y facilitar la recuperación capilar.
Asimismo, cabe insistir que su pronóstico suele ser excelente y que, en caso de que sea necesario, puede tratarse.
Autor: Laboratorios Viñas, departamento científico.
Vaño, S. Efluvio telógeno agudo [en línea]. Sergio Vaño. <https://www.sergiovano.com/efluvio-telogeno-agudo.html>
Redacción. Efluvio telógeno: causas, síntomas y tratamientos de una caída del cabello temporal [en línea]. Idermic. <https://www.idermic.es/es/efluvio-telogeno-causas-sintomas-y-tratamiento-de-una-caida-de-cabello-temporal/>
Redacción. Efluvio telógeno asociado a deficiencias nutricionales [en línea]. Quiron Salud, 2025. <https://www.quironsalud.com/blogs/es/flor-piel/efluvio-telogeno-asociado-deficiencias-nutricionales>
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