El ojo rojo es un síntoma que describe el enrojecimiento de la parte visible del globo ocular.
Se caracteriza por la dilatación o hinchazón de los vasos sanguíneos de la superficie de los ojos, por lo que estos se ven más rojos.
Este enrojecimiento ocular puede ser más o menos intenso y aparece como consecuencia de una inflamación, ya sea por una irritación, una lesión o alguna enfermedad.
Como las causas de los ojos rojos pueden ser tan diversas, es fundamental saber distinguir cuándo se trata de una molestia leve y pasajera y cuándo puede indicar una urgencia ocular.
Para ello, hay que prestar especial atención a los síntomas que acompañan al enrojecimiento.
En el caso del ojo rojo, las causas más habituales no suelen indicar un problema de salud grave.
Sin embargo, en algunas ocasiones sí puede tratarse de patologías severas que requieren de una actuación médica inmediata.
El síndrome del ojo seco es una causa muy frecuente de ojos rojos. De hecho, se estima que afecta al 20% de la población.
Esto se debe a que, cuando hay sequedad ocular, el ojo no está bien lubricado. Como consecuencia, este se inflama e irrita, haciendo que haya un enrojecimiento del ojo.
Las causas de ojo seco son muy variadas. Pueden ir desde cambios hormonales hasta enfermedades sistémicas, pasando por factores ambientales y otras patologías oculares.
Tener el ojo rojo por conjuntivitis es otra de las afecciones oculares más frecuentes. Esto ocurre porque los vasos sanguíneos de la conjuntiva (la membrana transparente que recubre el globo ocular) se inflaman.
Las causas de la conjuntivitis pueden ser infecciosas (virus o bacterias), alérgicas (polen, ácaros, etc.) o irritativas (cosméticos, cloro de la piscina, arena, etc.).
Tener los ojos secos por lentillas es un síntoma común entre los usuarios de lentes de contacto. Así pues, puede haber un enrojecimiento de los ojos por esta causa.
Al mismo tiempo, un mal uso de las lentes de contacto favorece que haya irritaciones e infecciones, pudiendo provocar la aparición de ojos rojos por lentillas.
La fatiga ocular es una de las principales consecuencias del uso de las pantallas en la salud ocular.
Pasar mucho tiempo delante del móvil, el ordenador, la televisión, las tabletas o las consolas también pueden provocar un enrojecimiento de los ojos.
Esto sucede porque, al fijar la vista, disminuye la frecuencia de parpadeo, el ojo se seca y la conjuntiva se irrita por la falta de lágrimas.
Tener los ojos rojos al despertar puede ser síntoma de que se está descansando menos horas de las necesarias.
Esto se debe a que la falta de descanso puede hacer que los vasos sanguíneos de los ojos se dilaten.
La radiación ultravioleta causa daños en los tejidos oculares a largo plazo, pero también puede causar síntomas tras la exposición. Entre ellos, el enrojecimiento del ojo.
Esto suele ocurrir sobre todo en verano si se permanece mucho tiempo al aire libre o, en invierno, con la práctica de deportes de nieve.
La blefaritis es una enfermedad que suele ir acompañada del enrojecimiento del párpado y el ojo.
Las principales causas de blefaritis son las infecciones bacterianas de los folículos pilosos de las pestañas o el acúmulo de material graso (sebo) en esta zona.
Los ojos rojos e irritados son un síntoma habitual de la rosácea ocular.
Esta enfermedad se considera un tipo de rosácea y puede ir acompañada de otros síntomas de rosácea en la piel. No obstante, también puede aparecer por sí sola.
El derrame en el ojo o hemorragia subconjuntival ocurre cuando se rompen vasos sanguíneos en la conjuntiva.
Puede aparecer por golpes, tos, estornudos, vómitos, estreñimiento, esfuerzo físico o el consumo de ciertos fármacos, entre otras causas.
Se describe a menudo como un punto o una mancha roja en el ojo.
Hay diferentes tipos de infecciones en los ojos, según la parte que esté afectada.
Más allá de las conjuntivitis infecciosas, destacan los orzuelos, la queratitis (inflamación de la córnea) y la uveítis (inflamación de la capa vascular del ojo y donde se encuentra el iris).
Hay algunas infecciones oculares menos comunes pero que pueden ser graves si no se tratan con urgencia.
Es el caso de la celulitis preseptal (infección de los párpados y la zona periocular), la celulitis orbital (infección en el interior de la órbita) y la endoftalmitis (infección en el interior del ojo).
Un ataque agudo de glaucoma también puede manifestarse con la presencia de un ojo rojo y es un motivo de urgencia médica.
En estos casos, hay un dolor ocular muy intenso, constante y profundo y una pérdida de visión.
Cualquier tipo de traumatismo puede provocar el enrojecimiento del ojo.
Desde un pelotazo hasta una perforación ocular por un cuerpo extraño, pasando por todo tipo de quemaduras (amoníaco, lejía, aceite caliente, etc.).
Otras posibles causas de ojo rojo son las cirugías oculares recientes, además de poder ser síntoma de rechazo de un trasplante de córnea.
Por su parte, el ojo rojo por estrés no es una entidad en sí. No obstante, cuando hay estrés, suele haber factores que favorecen la aparición de enrojecimiento ocular.
Entre ellos, falta de descanso y el uso prolongado de dispositivos electrónicos.
Los ojos rojos pueden ir acompañados de síntomas distintos en función de cuál sea la causa que los está provocando.
En ese sentido, suele ser habitual que también se experimente picor, ardor, escozor, lagrimeo y/o sensación de arenilla o cuerpo extraño.
En estos casos, suele haber ojos rojos sin dolor y no suele tratarse de una afección grave.
Por el contrario, hay que acudir al oftalmólogo de urgencia siempre que haya un ojo rojo con dolor y/o pérdida de visión.
También, si aparece de forma brusca tras un golpe o por la entrada de algún cuerpo extraño.
Otros síntomas que también requieren una visita al oftalmólogo son: secreción abundante, sensibilidad a la luz intensa, visión doble, fiebre o malestar general, párpados hinchados o si los ojos rojos no mejoran o empeoran.
Es importante recordar que el grado de enrojecimiento no suele correlacionarse con la gravedad de la causa.
Asimismo, este enrojecimiento puede ocurrir en un ojo o en los dos al mismo tiempo. Es decir, se puede tener un ojo rojo y el otro no.
El tratamiento del ojo rojo dependerá principalmente de cuál sea el origen del enrojecimiento.
Por ello, es imprescindible acudir al oftalmólogo para que pueda examinar los ojos y hacer un diagnóstico preciso.
No obstante, si se trata de una rojez puntual y no hay dolor ni pérdida de visión, existen algunas medidas que pueden realizarse en casa para aliviar los síntomas.
Por el contrario, no es nada recomendable un remedio casero muy popular que consiste en el lavado de los ojos con manzanilla. Este gesto puede empeorar las infecciones.
Estas gotas oftalmológicas actúan contra la sequedad, el escozor y la irritación de los ojos.
Para que sean efectivas, deben contener ingredientes como el hialuronato sódico, que hidrata eficazmente el ojo y estabiliza la película lagrimal, y el dexpantenol (provitamina B5), que además fija el agua, calma y protege la superficie ocular.
Es fundamental, además, que no lleven conservantes.
Otros agentes hidratantes para el ojo seco son la carmelosa sódica, la trehalosa y los componentes lipídicos (vaselina, parafina, liposomas, etc.).
En primer lugar, porque pueden enmascarar otras patologías. Y, en segundo, porque los colirios descongestivos (simpaticomiméticos) tienen un efecto rebote.
Es decir, cuando se utilizan más de lo debido, los vasos sanguíneos de la conjuntiva reaccionan dilatándose incluso más que al principio del tratamiento.
De este modo, el enrojecimiento vuelve a aparecer y esto hace que se forme un ciclo de dependencia del medicamento.
En conclusión, el ojo rojo es un síntoma frecuente que puede aparecer por causas muy diversas.
Desde irritaciones leves o sequedad ocular hasta infecciones, alergias, traumatismos o enfermedades más graves como el glaucoma.
Aunque la mayoría de los casos no representan un problema de salud severo, el dolor y la pérdida de visión requieren de una atención médica inmediata.
El tratamiento de los ojos rojos dependerá del origen del enrojecimiento. No obstante, medidas básicas como mantener una buena higiene ocular e hidratar los ojos con lágrimas artificiales ayudan a aliviar las molestias.

Autor: Laboratorios Viñas, departamento científico.
Redacción. Ojo rojo [en línea]. IMO Grupo Miranza, 2022. <https://www.imo.es/sintomas/ojo-rojo/>
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Romero, M. Las 10 causas del ojo rojo y cómo tratarlo [en línea]. Farmacéuticos de Sevilla, 2016. <https://www.farmaceuticosdesevilla.es/consejossaludables/optica-y-acustica/las-10-causas-del-ojo-rojo-y-como-tratarlo/>
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