Cómo prevenir las infecciones en la piscina

17 julio 2023 | Salud infantil

Cómo prevenir las infecciones en la piscina

Los días de piscina son el plan perfecto para combatir el calor en verano. Sin embargo, este entorno puede favorecer la aparición de ciertas afecciones, sobre todo entre los niños.

Las altas temperaturas, la humedad y un mayor contacto piel con piel hacen que los gérmenes proliferen y se propaguen con más facilidad. 

Aunque suele tratarse de enfermedades leves, pueden ser muy molestas e incluso llegar a condicionar el resto de las vacaciones.

La buena noticia es que se pueden prevenir las infecciones en la piscina si se adoptan unos buenos hábitos higiénicos.

Las principales infecciones en verano

La relación entre infección de orina y piscina es quizás una de las más conocidas. No obstante, hay otras afecciones cuya incidencia aumenta en verano al tener su origen en este entorno. 

  • Cistitis. Las infecciones de orina en verano son especialmente frecuentes, ya que las altas temperaturas y la humedad ambiental propician un ambiente idóneo para la proliferación microbiana en el área genitourinaria.

    En la cistitis, la piscina puede ser otro factor predisponente. Sin embargo, no por el agua en sí, como muchas veces se suele creer.

    La causa detrás de la relación entre infecciones de orina y piscina es que a menudo esta actividad implica permanecer mucho tiempo con el bañador mojado, lo cual sí puede favorecerlas.

    Los síntomas de cistitis más habituales son tener ganas de orinar permanentemente, hacerlo en pequeñas cantidades pero con mucha frecuencia, y la sensación de dolor o escozor.
  • Diarrea. Las diarreas en verano sí pueden estar provocadas por el agua de las piscinas. De hecho, se estima que es la infección más frecuente relacionada con estos espacios.

    Esto se debe a que el cloro no destruye de manera inmediata ciertas bacterias (entre ellas, Criptosporidium, Norovirus, Giardia lamblia, Escherichia coli y Shigella).

    Este tipo de diarreas se adquieren tragando accidentalmente agua de la piscina que ha sido contaminada con materia fecal de una persona que tenía restos de heces en el cuerpo al meterse en el agua.

Las infecciones de orina, la diarrea, la otitis, las verrugas, los moluscos contagiosos o los hongos pueden tener su origen en la piscina.  

  • Otitis. Sufrir una infección de oído por la piscina es relativamente común en verano. Suele aparecer cuando queda agua en el canal auricular, creándose un ambiente propicio para el crecimiento de gérmenes.

    Los síntomas de la otitis de piscina o ‘oído del nadador’ suelen aparecer pocos días después de haber nadado y pueden incluir picor dentro del oído, enrojecimiento e inflamación en la zona, dolor al ejercer presión en la oreja e incluso la salida de pus.
  • Pie de atleta. Los hongos en piscinas proliferan con facilidad debido a la combinación de altas temperaturas y humedad. Por este motivo, el origen de muchas infecciones fúngicas suele estar en estas aguas recreativas.

    Entre las más frecuentes, destaca el pie de atleta o tinea pedis, y se caracteriza por la aparición de fisuras en la piel, lesiones rojizas y picantes y mal olor de pies.
  • Molusco contagioso. Se trata de una de las infecciones en la piel más frecuentes en niños, sobre todo en verano.

    En este caso, el agua de la piscina tampoco es la causa de la aparición del molusco contagioso, sino que generalmente se debe al uso de flotadores u otros juguetes de piscina infectados.

    Esta afección de la piel se caracteriza por la aparición de múltiples lesiones cutáneas pequeñas, sobreelevadas y de color blanquecino. Suelen localizarse en la parte superior del tronco y las extremidades.

    Son lesiones benignas, pero muy contagiosas, por lo que el tratamiento del molusco contagioso puede resultar complejo. De ahí la importancia en tratar de prevenir su aparición.  
  • Verrugas. Las verrugas son otra infección muy común entre los más pequeños como consecuencia del uso de piscinas, aunque también pueden aparecer en los adultos. De hecho, se estima que el 10% de los bañistas se contagian, sobre todo en los pies.

    La causa de las verrugas es la infección por el virus del papiloma humano (VPH) y, una vez más, el contagio se produce por contacto piel con piel o con un objeto o superficie contaminados como puede ser el suelo o las duchas de las piscinas.

    Se caracterizan por ser pequeñas protuberancias en la piel, carnosas, rugosas al tacto, con una forma redonda u ovalada, y de la misma coloración de la piel, blancas, rosadas o marrones.

    Las verrugas pueden aparecer en todo el cuerpo, pero generalmente lo hacen en los dedos, las palmas de las manos y las plantas de los pies.
  • Vulvovaginitis. Permanecer mucho tiempo con el bañador mojado favorece la aparición de vulvovaginitis por cándidas (candidiasis vaginal), por la proliferación excesiva de este hongo.

    Los síntomas característicos de la vulvovaginitis (inflamación, enrojecimiento y picor en los genitales) también pueden deberse a la exposición prolongada a sustancias irritantes presentes en la piscina como el cloro y la cloramina (la reacción química entre el cloro y sustancias producidas por los bañistas, como el sudor y la orina).
  • Impétigo. La incidencia de esta infección de la piel, causada por las bacterias del tipo estreptococo o estafilococo, aumenta en verano especialmente entre los niños por el mayor contacto piel con piel entre ellos.

    De este modo, impétigo y piscina pueden estar relacionados porque la piel está más expuesta y, por tanto, se puede extender más fácilmente de un niño a otro.
  • Dermatitis. Las Pseudomonas aeruginosas son una especie de bacterias que tienen una predilección por los medios húmedos como las piscinas.

    Si están presentes en el agua, pueden provocar una dermatitis que se caracteriza por la aparición, al cabo de unos días, de manchas rosadas que pican. También pueden aparecer ampollas de pus en los folículos pilosos. 
  • Hongos en las uñas. Otra infección por el uso de la piscina pueden ser los hongos en las uñas. En este caso, suelen presentarse uñas partidas, levantadas, engrosadas, blanquecinas o amarillentas, decoloradas y frágiles.

Aunque no se trata de infecciones, también pueden aparecer dermatitis por el cloro de la piscina e irritación ocular. Al mismo tiempo, el agua clorada puede empeorar o favorecer la aparición de brotes en enfermedades como la dermatitis atópica o la rinitis alérgica.

Consejos para evitar las infecciones en la piscina

Para prevenir las infecciones en la piscina es fundamental que estas cuenten con un buen mantenimiento por parte de las personas responsables.

Sin embargo, los bañistas juegan un papel clave en la propagación de dichas infecciones y todos los usuarios de piscinas deberían seguir unas medidas higiénicas básicas.

  • Hay que ducharse siempre antes de bañarse para que la piel esté limpia. También al salir, para quitar todo el cloro y otros agentes que puedan quedar adheridos.
  • Nunca se debe tragar el agua de la piscina y, en la medida de lo posible, hay que evitar que entre en la boca. A pesar de estar tratada con cloro, no está esterilizada y no es apta para el consumo humano.
  • No se debe nadar en la piscina si se tiene una infección activa como una gastroenteritis o impétigo. En el caso de lesiones cutáneas como verrugas o molusco contagioso, estas deberían cubrirse para evitar su propagación en las zonas comunes.
  • Se recomienda usar gorro de nadar o tapones para evitar que el agua entre en los oídos. Después del baño, hay que secarlos bien con una toalla, y sacudir e inclinar la cabeza hacia los lados para que el agua salga del canal auditivo.

    En caso necesario, se pueden usar gotas para secar los oídos.
  • No se deben abrir los ojos bajo el agua si no se llevan gafas de natación.
  • No se debe caminar nunca descalzo por la zona de la piscina, los vestuarios o la ducha. Hay que usar siempre chanclas o calzado adecuado.
  • Se debe evitar permanecer con el bañador húmedo por mucho tiempo. Preferiblemente, se debería cambiar inmediatamente después del baño.
  • Hay que evitar compartir flotadores, juguetes, o material de natación con otras personas. Tampoco las toallas ni las chanclas.
  • Después del baño, hay que secar bien los pies, insistiendo en los pliegues interdigitales. 
  • Se recomienda limpiar y desinfectar diariamente las chanclas que se han utilizado en la piscina.
  • En el caso de los niños, es especialmente importante que estén limpios antes de entrar en la piscina, sobre todo los bebés. Al cambiar el pañal, hay que limpiar minuciosamente la zona de las nalgas. Esto debe hacerse en los baños y no junto a la piscina, ya que los gérmenes pueden propagarse fácilmente a superficies y objetos en la piscina.
  • En las piscinas inflables de plástico para niños también pueden crecer gérmenes, por lo que deben lavarse y secarse bien.

 Estas afecciones de verano pueden ser difíciles de tratar en los más pequeños y causar recidivas. Por esto es fundamental adoptar todas las medidas posibles para prevenir las infecciones recurrentes en los niños.

 

Autor: Laboratorios Viñas, departamento científico.

Bibliografía

Olmo, Maria Montserrat. Enfermedades más comunes relacionadas con las piscinas [en línea]. Interempresas, 2011. <https://www.interempresas.net/Piscinas/Articulos/55688-Enfermedades-mas-comunes-relacionadas-con-las-piscinas.html>

Redacción. Claves para evitar infecciones en los pies en piscinas [en línea]. Colegio Oficial de Podólogos de Castilla-La Mancha. <https://www.copclm.es/claves-para-evitar-infecciones-en-los-pies-en-piscinas/>

Pérez, A. 6 infecciones que se pueden coger en la piscina y trucos para evitarlas [en línea]. Apoteka. Redacción Médica. https://apoteka.redaccionmedica.com/6-infecciones-que-se-pueden-coger-en-la-piscina-y-trucos-para-evitarlas/

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