Piel Madura

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A lo largo del tiempo la piel del rostro sufre algunos cambios que alteran su estructura, por lo que las necesidades en cada etapa de la vida son diferentes. El cuidado diario de la piel madura mediante fórmulas adaptadas a esta tipología de piel es esencial para conseguir mantener la belleza natural de la piel.

Factores que influyen en el envejecimiento cutáneo

Los factores que influyen en el envejecimiento cutáneo dependen del tipo de que se trate.

Existen dos tipos de envejecimiento cutáneo: el extrínseco y el intrínseco.

El envejecimiento extrínseco es el producido por factores externos al organismo. El clima, la radiación solar y, en especial, la radiación ultravioleta son responsables del fotoenvejecimiento. Por otro lado, los hábitos de vida no saludables: dietas inadecuadas, consumo de tabaco, alcohol, etc. también perjudican el estado de la piel.

El envejecimiento intrínseco es el que depende del paso natural del tiempo (cronológico), del fototipo cutáneo (genético), de la altitud del lugar de residencia (gravitacional) y de la producción de hormonas (endocrino-hormonal).

Todos estos factores producen cambios en la estructura, morfología y funcionalidad de la piel madura.

Características de la piel madura

La piel madura, en general, se distingue por una característica disminución de su capacidad funcional y, por ello, está más expuesta a los factores ambientales. Esto sucede porque, con el paso del tiempo, la piel se vuelve más fina, seca y frágil, pierde elasticidad y turgencia y cicatriza con mayor dificultad. También aparecen arrugas y alteraciones en la pigmentación.

Cómo cuidar la piel madura

Las características de la piel madura determinan la forma de cuidarla.

A partir de los 40 años las arrugas de la piel se van acentuando, sobre todo en la frente, y en los surcos de la nariz y del contorno de ojos. En la piel madura aparecen también los primeros síntomas de flacidez en el rostro y cuello y la piel cada vez necesita más hidratación debido a los cambios hormonales que experimenta.

Para frenar el avance de las arrugas y la flacidez es imprescindible el uso de cremas y sérums para pieles maduras, con alta capacidad hidratante que incluyan ingredientes reparadores y reafirmantes.

Después de la menopausia la piel se vuelve más fina y frágil y la degradación de las fibras de colágeno y elastina cada vez es más acusada, lo que se traduce en pérdida de elasticidad y de tono. Los tejidos se relajan y el óvalo facial se desdibuja lentamente.

Es necesario aplicar cremas hidratantes de textura rica, que refuercen la estructura interna de las células con ingredientes reafirmantes y altamente redensificadores, así como fitohormonas que ayuden a compensar los cambios hormonales de la piel madura.

La higiene diaria también es muy importante. Como la piel madura tiene a secarse y a volverse áspera, se aconsejan limpiadores suaves que no resequen y que respeten la función barrera de la piel.

Por otro lado, la protección solar es otro cuidado básico para la piel madura. Se deben usar fotoprotectores que tengan un índice de protección y una textura adecuada al tipo de piel.

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