Pie diabético

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La diabetes está considerada la epidemia del S.XXI, y una de sus complicaciones habituales es el pie diabético.

El pie diabético es consecuencia del déficit de conducción del nervio periférico (neuropatía) y del estrechamiento de los vasos sanguíneos periféricos (vasculopatía). Esta falta de sensibilidad en las extremidades, combinada con una mala circulación de la sangre predisponen a los pacientes diabéticos a sufrir complicaciones en la salud de sus pies.

¿Cuáles son los factores de riesgo del pie diabético?

Existen una serie de factores de riesgo para desarrollar pie diabético, que de no ser controlados pueden llegar a graves complicaciones como la ulceración, infección, necrosis e incluso la amputación parcial o total de las extremidades:

  • Mal control de las glucemias y duración de la diabetes > 10 años.
  • Signos de neuropatía: dolor, quemazón, entumecimiento, insensibilidad…
  • Enfermedad vascular periférica.
  • Cambios en la piel: sequedad, grietas, uñas encarnadas, uñas micóticas, infecciones crónicas de los pies.
  • Insuficiencia renal y microalbuminuria.
  • Falta de exploración del pie, debido a la disminución de la agudeza visual y dificultad de flexión de las articulaciones.
  • Hábitos nocivos: higiene deficiente de los pies, tabaco, alcoholismo, calzado inadecuado.

Cuidados del pie diabético

Para prevenir la aparición de lesiones en los pies, es importante que los diabéticos sigan ciertas precauciones a diario:

  • Una dieta saludable, el ejercicio físico regular y un adecuado manejo de la diabetes con insulina o fármacos.
  • Evitar el tabaco.
  • Zapatos cómodos. Es importante utilizar calzado de piel, ancho, ligero, con cordones y con un tacón de 2-4 cm. También es preferible llevar siempre calcetines de fibras naturales, para favorecer la transpiración natural del pie y evitar la humedad.
  • Autoexamen de los pies. Es importante autoexaminarse los pies con frecuencia y buscar posibles cortes, rasguños, zonas calientes o frías, hinchazón, inflamación o decoloración de la piel.
  • Higiene de los pies. Es conveniente lavar los pies a diario con agua templada y un jabón neutro o ligeramente ácido. A la hora de secarlos, hay que hacerlo con delicadeza e insistiendo en el espacio entre los dedos.
  • Hidratación para los pies. Mantener unos pies hidratados contribuirá a prevenir laceraciones, evitando utilizarla entre los dedos para evitar un exceso de humedad en la zona.
  • Cuidado de las uñas. Hay que cortar las uñas rectas, sin curva, y con unas tijeras especiales de pedicura con punta redonda para evitar que estas puedan encarnarse.
  • Mejorar la circulación venosa. Caminar y ciertos ejercicios favorecen un mayor riego sanguíneo de las extremidades inferiores.
  • Evitar los focos de calor. Nunca hay que exponer directamente los pies a estufas, braseros, radiadores o mantas eléctricas, ya que debido a la pérdida de sensibilidad que pueden experimentar las personas diabéticas, se podrían quemar y no darse cuenta.
  • Primeros cuidados en caso de herida. Si se detecta una lesión en el pie, hay que lavarla con agua y jabón y poner un tratamiento cicatrizante.
  • Tratamiento del pie diabético. En ningún caso se deben tratar las úlceras del pie por cuenta propia, sino que se debe acudir lo antes posible a un centro sanitario especializado.
  • Cuidado con las deformaciones de los pies. En caso de tener los dedos en garra, juanetes u otras alteraciones de los pies, hay que acudir a un especialista para que pueda pautar una serie de medidas preventivas como la utilización de almohadillas o protectores.

 

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