Sofocos - Menopausia

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El envejecimiento natural de los ovarios, con cese de su función reproductora y hormonal asociada, marca la finalización de la etapa fértil de la mujer.

La menopausia

La menopausia constituye el final de la vida reproductiva de la mujer y, más concretamente, el cese de las menstruaciones que la han acompañado desde la pubertad. Se incluye dentro de una fase más amplia denominada climaterio, que es una de las etapas del ciclo vital femenino.

El climaterio tiene un inicio y una duración variable para cada mujer, pero suele iniciarse entre los 45 y 55 años. Cuando la menopausia llega antes de lo esperado, alrededor de los 40 años, se denomina menopausia precoz y, en caso de que la menopausia aparezca después de los 55 años, hablamos de menopausia tardía.

Los síntomas más comunes en la menopausia

Aunque no todas las mujeres los sufran con igual intensidad, los cambios hormonales que se producen antes, durante e incluso después de la menopausia, pueden provocar síntomas a corto (sofocos, cefaleas, irritabilidad), medio (atrofia y sequedad vaginal y cutánea) y largo plazo (osteoporosis).

Cada mujer experimenta estos cambios de una manera diferente a las demás. Para algunas mujeres los cambios serán tan suaves y progresivos, que les pasarán prácticamente desapercibidos, mientras que habrá otras que toleren mal dichos cambios y sientan la necesidad de buscar soluciones que les ayuden a sobrellevarlos.

¿Qué son los sofocos?

Los sofocos suelen definirse como una repentina sensación de calor en la zona superior del tórax, cuello y cara. Suelen durar entre dos y tres minutos y, en ocasiones, se acompañan de sudoración y/o enrojecimiento de la piel.

Los sofocos son el síntoma más común de la menopausia y la perimenopausia, el periodo anterior y posterior a la menopausia. También afectan a las mujeres que llegan a la menopausia a causa de una intervención médica o quirúrgica, como la quimioterapia, la radioterapia o la extirpación de los ovarios.

Los sofocos comienzan cuando los vasos sanguíneos cerca de la superficie de la piel se dilatan, provocando sudor. Algunas mujeres también tienen un ritmo cardíaco rápido o incluso escalofríos. A veces, los sofocos aparecen por la noche y pueden dificultar el sueño.

Consejos en la menopausia

Para sobrellevar los síntomas asociados a la menopausia, como los sofocos, las siguientes recomendaciones pueden ser de gran utilidad:

  • Dejar de fumar si se tiene el hábito, ya que el consumo de tabaco aumenta el riesgo de aparición de sofocos.
  • Evitar la obesidad, que está relacionada con el aumento de los sofocos y la sequedad vaginal.
  • Disminuir el consumo de alcohol, cafeína y otras bebidas estimulantes. Ya que pueden hacer que los sofocos sean más frecuentes y severos. Beber agua en cantidad adecuada. La hidratación es muy importante.
  • Cuidar la alimentación para que sea sana, equilibrada y adaptada a las necesidades, aumentando el consumo de frutas, verduras y alimentos que contengan calcio, frutos secos y fibra.
  • Evitar los ambientes calurosos y el consumo de bebidas calientes también puede tener un efecto beneficioso en la disminución de los sofocos.
  • Practicar actividad física moderada: caminar, nadar, yoga, tai-chi… y realizar ejercicios con pesas ayuda a mantener los huesos y músculos fuertes, elásticos y previene la aparición de enfermedades como la osteoporosis y los problemas cardiovasculares.
  • Evitar situaciones estresantes y, si no es posible, intentar practicar la relajación o la meditación.
  • Cuidar las relaciones sociales y familiares para así mantener un amplio grupo de apoyo.

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