Ferrosol Flash: adolescentes con una salud de hierro

28-09-2022

La adolescencia es un periodo de grandes cambios y nuevos retos, tanto a nivel físico como emocional. Cumplidos los 12 años, el cuerpo de los niños y de las niñas se desarrolla a gran velocidad y entran a la pubertad en cuestión de meses. Para afrontar este último gran estirón junto a otros cambios físicos y hormonales, el organismo necesita un extra de ayuda ya que en esta etapa suelen aparecer ciertas carencias nutricionales. La más común es la ferropenia o descenso en los niveles de hierro.

El hierro, fundamental para nuestro cuerpo, contribuye a la función cognitiva, al metabolismo energético, a la función del sistema inmunológico y a la síntesis de hemoglobina. En definitiva, unos niveles bajos de hierro repercuten en prácticamente todos los órganos.

Un momento clave: la primera menstruación

En la adolescencia hay muchas primeras veces, algunas formarán parte de los mejores recuerdos de nuestra vida y otras no tanto. Para las niñas, uno de esos momentos clave es la llegada de la menstruación. 

Sobre los doce años suele producirse la menarquia (primera regla) lo que supone toda una revolución hormonal. Poco antes ha comenzado el desarrollo mamario o telarquia y, durante los dos o tres años posteriores, se producirá un aumento de altura considerable hasta llegar, en la mayoría de los casos, a la talla definitiva. En todo este periodo, las niñas tienen hasta 10 veces más de probabilidad de desarrollar anemia que los niños (1). En el caso de los chicos, se suele deber a una mayor actividad deportiva junto a una alimentación deficiente.

Necesidades por dos

Los requerimientos de hierro diarios totales en niñas se doblan prácticamente durante la etapa de la adolescencia, ya que aumentan desde un rango de 1,22-1,46 mg/día antes de la menarquia, hasta un rango de 1,39-2,54 mg/día después de la misma. En este sentido, las Raciones Dietéticas Recomendadas para el hierro también se doblan, desde 8 mg/día en niñas de 9-13 años a 15 mg/día en niñas de 14-18 años, incluso algunos autores/organizadores recomiendan dosis más altas, de hasta 18-20 mg/día (2).

Cubrir estas necesidades solo con la alimentación puede ser complicado. Los pediatras recomiendan un mayor control e incluso un refuerzo para prevenir la ferropenia latente durante el brote puberal en niñas.

Ferrosol Flash, un producto pensado para esta etapa

Ferrosol Flash, de Laboratorios Viñas, presenta una alta concentración de Hierro Sucrosomial®, adecuado para pacientes en esta etapa con déficit de hierro y especialmente indicado en niñas con inicios de menarquia o menstruaciones abundantes que, por sus características, ofrece mayor biodisponibilidad y alta eficacia frente a otros preparados de hierro convencionales.

Se trata de una fórmula especialmente diseñada para adolescentes ya que, además de presentar una adecuada concentración de hierro, también incluye ingredientes que favorecen su absorción. Además, está enriquecido con vitamina C y vitaminas del grupo B. La innovadora tecnología del Hierro Sucrosomial® permite una mayor biodisponibilidad, facilitando que el hierro se absorba más que el sulfato ferroso y otras sales de hierro tradicionales, y que, en consecuencia, se necesiten dosis inferiores de hierro. Ello puede contribuir a evitar trastornos digestivos como diarreas, vómitos o dolor abdominal.

Ferrosol Flash se presenta en prácticos sobres de granulado bucodispersables, de fácil disolución en boca, con sabor cola, agradable para los adolescentes.

Además, presenta una elevada tolerabilidad y seguridad minimizando las molestias gastrointestinales presentes en los suplementos de hierro.

Ferrosol Flash forma parte de la gama Ferrosol que incluye Ferrosol Gotas, Ferrosol Gotas Forte y Ferrosol Sobres. De venta solo en farmacias.

Consejos para detectar la falta de hierro en adolescentes

Existen varios patrones y síntomas comunes que se repiten:

Mucho cansancio. Una de las principales funciones del hierro es la de constituir la hemoglobina, una proteína que permite a los glóbulos rojos transportar el oxígeno alrededor del cuerpo. Sin este oxígeno los músculos se quedan sin energía, algo que se traduce en un cansancio constante, a pesar de haber descansado.

Palidez. Una falta de hemoglobina puede provocar que la sangre no sea tan roja y algunas partes del cuerpo pierdan color, como puede ser la cara, las encías, el interior de los labios o lo párpados inferiores.

Uñas frágiles y caída anormal del cabello. En ocasiones, las uñas pueden presentar grietas o notar como se rompen a capas.

Bajo estado de ánimo. Relacionado con la sensación de cansancio y falta de energía, pero también por el proceso cognitivo que empieza a notar esta deficiencia. Puede afectar a la capacidad de aprendizaje.

 

Fuentes:

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